Cuarenta y uno haría hoy el que fue mejor de todos, siempre estaba al “liquindoi” y nunca tuvo un mal modo. Era el coco más despierto de toda esta extraña familia: simpático, noble, un experto, que hacía las cosas sencillas. Hace tiempo que marchó, montado en su Rocinante y a todos nos enseñó, él, que venía de Cervantes, la humildad y la pasión, con su eterno cinturón mientras miraba el volante. Entonces no lo entendí mas hoy que ya tuve niños, mando un beso desde aquí a los que todo el cariño, desde el principio hasta el fin, le dieron a aquél lampiño, eso vale un potosí... y es más puro que un armiño. A veces me acuerdo de Abel y aquellos rebeldes rizos, lo bien que se estaba con él, lo bien que las cosas hizo, fresco como un clavel... fiable como un reloj suizo.
Poemas y Retratos
A Margarita Galán Benavente (la erudita tranquila)
Siempre tuvo ojos audaces, nunca esquivó una mirada, como esas aves rapaces que, no sé cómo lo hacen, otean toda la explanada, Cuando te mira tú sabes que ella escucha y digiere, … lo que oye lo sopesa, lo procesa en su cabeza y habla sin que se altere, Tiene ese hablar elegante de la gente de Madrid; de esa forma en la que antes te hablaban sin ser seseante … Margarita es su adalid, Tuvo un día una Academia donde enseñaba a escribir a máquina con las teclas: cuando tú tenías trescientas ella escribía a casi mil. Y tiene una sana usanza si le prestan un escrito: Ya sea novela o romanza, ella con arte y con chanza sus fallos o sus alabanzas te los deja por escrito. No es a modo de venganza, … son notas de un erudito.
à Jocelyn Uñac (un nouveau don Quichotte)
Me dijo "je suis Jocelyn", oriundo de Montpellier, y como Guy de Maupassant, regento mi propio atelier Y en estos tiempos mohínos, donde hay tanto tunante, se enfrentaba a sus molinos, y quiso cambiar su destino como un Caballero Andante Superada aquella crisis, y con su medicación, Joce tiene un trato "easy" y buena conversación Me pareció un valiente por exponer su problema, sabiendo que es consciente, que al contárselo a la gente siempre saldrán anatemas Y en un porche de Marbella, con Sancho sentado a mi lado, Jocelyn nos dejó su huella, y entre botella y botella vi un Quijote denodado.

