Poemas y Retratos

A Esther Merino (la más grande de las niñas)

Hay seis en Impresiona;
pero solo una en Banderas,
se sienta al final de la zona,
más que hablar, ella pregona,
por si alguien no la oyera,

Coge el teléfono al vuelo
y da respuesta al cliente,
de banderas sabe un huevo,
de medidas y modelos,
si dejas que te lo cuente,

Sí señor, tengo el pedido,
aquí lo tengo anotado,
lo hizo usted desde Vigo,
desde un concejo apartado,
el porte ya va en camino,
es que debe de estar nublado,

… Y así pasa la mañana
la más grande de las niñas.
Esther es como esa hermana
mayor que va haciendo piña,
y sabrás si está alterada
si un día la ves callada
haciendo la “chascarriña”.

A Patricia Rueda ( el hada ensimismada )

… sale desde Alozaina
cuando aún debe ser de noche,
y hasta que el sueño no amaina
no arranca nunca su coche,

Conduce hacia Impresiona
con la mañana aún oscura,
y allí chequea y jalona
como una contable fisgona
cuentas, tickets y facturas,

Patricia se pone sus cascos
y se mete en la faena,
es como un marino vasco
en el centro de un chubasco
cuando va a cazar ballenas,

Es bueno que esté callada
aquella que lleva las cuentas,
peor es si hay llamaradas
pues la empresa está quebrada
y salen todos a tientas.

Mejor que esté ensimismada
con ese semblante de hada
del cuento de Cenicienta.

A Nacho Alarcón ( el Grumete )

Me tiré meses y meses
buscando aquella esponja
que era de escamas de peces
traídos de alguna lonja,

Y yo, que ante nada me agacho,
ya dejé de buscarla por desidia.
Y la vi en la cabeza de Nacho:
¡qué fuerza de pelo, qué envidia!

Entre barras y corchetes
se pasa toa la mañana,
con su pinta de grumete
que va escuchando Nirvana,
y si te ves en un brete
los sesos se los devana
antes que tu sitio pete
y se líe una tangana.

Deberíamos tener un Nacho
todos en nuestra vida,
y si me equivoco, tacho,
me aprieto de nuevo los machos
y juego otra vez la partida.