Poemas y Retratos

A Arturo Reque, ( el gran maestro Oogway )

Es como aquella tortuga
que yo veía en Kung Fu panda,
un viejo sabio sin arrugas
que o va en bici, o anda.

Nunca lo vi cabreado,
nunca tuvo un mal gesto,
siempre te habla sosegado,
yo creo que se han acabado,
ya no quedan tíos de estos.

Sus padres lo hicieron bien,
es bueno que haya Arturos,
... tiene a salir a quién,
y en tiempos de todo a cien
escasean los hombres puros.

Un abrazo si le ves...,
hoy cumple cincuenta y uno.

A Miriam y Ale ( los Pimpinela digitales)

Este era un dúo Pimpinela
sentado codo con codo…,
lo más parecido a una escuela
por su forma y por sus modos,

Ella le dice ¡Ale,
solo me cabe una duda!,
y le cuenta con señales
aquello que más le apura,

Él la escucha atentamente
y le presta su atención,
para luego cortésmente
darle una solución,

Ella dice ¡no te enfades;
pero no me has entendido!
Tengo dudas a raudales
y en el mismo punto sigo,

El le dice tú tranquila,
hazlo despacio y con tiento:
como ya dijo Bob Dylan
la respuesta está en el viento,
y de reojo la mira
confiado en su talento,

Y Miriam, con cara de póker,
le espeta a su compañero:
¡perdóname que me enroque,
lo cierto es que no me entero!

Y así de lunes a viernes,
desde las siete a las tres,
ni discuten ni se pierden,
(Titanic sobre el bauprés)

Y este poeta en ciernes,
pa´ que el mundo lo recuerde
… solo cuenta lo que ve.

A Plácido Díaz ( mi Sancho )

Frisando yo los cincuenta,
como aquel famoso hidalgo,
cogí mi adarga mugrienta,
e intenté vender al galgo.

Tiré de un vecino mío
que yo sabía buena gente;
partimos al libre albedrío
sin decir los dos ni pío
y a escondidas de la gente.

Y hoy recuerdo a mi Sancho,
que fue mi más fiel escudero,
me economizaba el rancho 
y me guardaba los dineros.

Me enseñó que hay gente fácil
que nunca protesta por nada,
que cogen papel y lápiz,
y con firme trazo grácil
viven de forma abnegada.


Y me enseñó, ¡ay que joderse!
a abrir una simple cerveza,
subido en lo alto de un risco,

Cuando el sol ya va a esconderse,
... la luna se despereza,
y pegas al día un mordisco.