Poemas y Retratos

A Ana Saralegui ( o una esquina hacia poniente )

Apellido de taberna,
una farmacia en el Puerto,
una hermana sempiterna
que le ayuda en los entuertos;
... para una mesa fraterna
mejor poner dos cubiertos.

Otra hermana fuera aparte,
un padre al que ahora cuidan
y antes solía zafarse,
y al campo de golf pirarse
para jugar su partida.

Una reforma pendiente
para agrandar la botica,
una esquina hacia poniente
a la que el mar le salpica,
donde curra buena gente
y el buen clima se mastica.

Un trato amable y humano,
una familia afianzada,
y una niña al piano
rodeada de padres y hermanos,
salida de un cuento de hadas.

Si ves a Rocío y a Ana,
con su trato siempre ameno,
verás que nunca hay tangana,
verás que no hay poli mala
y que ganaron los buenos.

A los Intocables ( imagen cortesía de Nico )

Recién cumplidos cincuenta
me quedé en la puta calle,
el frío que hace en la puerta
no todo el mundo lo sabe

Y yo encontré tres colegas
que me dieron su atención
... o me ciñen la talega
o me juntan tres botellas
y me cojo un cebollón.


Uno me hace la renta 
y me descalza los pies,
y como hace a su parienta
me hace un breakfast portugués

Me mira con cierta dulzura
y me da lo que le pida
y dice: ¡la vida es dura
sí señor, así es la vida!
Quien no sepa a estas alturas,
que se vuelva a la salida.


Luego llega el chiquitillo,
un tirilla de Bonares,
me llama y me dice: ¿quillo,
por qué no cerramos los bares?

Nunca me admite un desplante
... y me sienta en su terraza;
éste era y será un comandante
de esos con mando en la plaza

Me da chicharrones, cecina,
mejillones, queso viejo,
luego se acerca a la esquina
y me abre el tercer verdejo,
y corta mojama muy fina
que se la traen desde lejos.


Y queda el Andy García
de la calle Boquerón,
es el chico policía,
la X de la ecuación.

Se ríe como el Condemor,
a su modo él hace piña,
siempre está si te hace falta

Y si le pides un favor,
en su casa dice: ¡Niña,
tienes que hacer una tarta!

A Esther ( o en la Vida, como en botica, hay de todo )

Criar, educar, sonreír,
ir a vender,  trabajar,
no ceder ni consentir,
a los niños enseñar,
y con Carlos construir,
reir, comer y viajar,

Una farmacia encontrar
... y decidir invertir,
y los niños a estudiar,
poderse a un futuro asir,

Duro traspiés, sufrir,
dejar todo y parar,
al hospital siempre ir,
solo cuidar y cuidar,
en una silla dormir
y una mano agarrar,
prepararse a despedir,
las gracias mil veces dar,

Luchar por el porvenir,
juntarse los tres a hablar,
estar de acuerdo, asentir,
y el futuro hipotecar,
ir al banco a pedir,
currar, currar y currar,

Verlos crecer y vivir,
empezar a respirar,
estar orgullosa de sí,
y por primera vez soltar,
saber que en el cielo añil
solo pueden elogiar,

Un peregrino venir
que compañía quiere dar,
y no parece mentir,
y dice ¿por qué no probar?,
y en la madurez sentir,
hablar, beber, pasear,



Y allí por donde Teatinos,
girando por un recodo,
nos dijimos ¡Buen Camino!,
me miró como un rabino
y me dijo: ¡son periodos!,
y de algún modo anodino
de Todo se sale, y termino,
siempre al final, pasa Todo.