Lo recuerdo de pequeño allá en la segunda pista con Antoñita Moreno, Que a todos quitaba el sueño y el Nani, que era un artista, se le arrimaba sin frenos. Hoy tiene un negocio de flores del que un día tomó las riendas, un canijo en sus albores con una melena tremenda, una hija que hace honores y es una rockera estupenda, una pick up, dos tractores, siete gorras, tres viviendas, un despacho de asesores a los que él se encomienda... Y en tiempo de virus traidores reza que no haya rumores y Foo Fighters no suspendan. Y aquel niño que un buen día dejó de estudiar temprano, hoy vive sin agonías, feliz, currante y ufano. Y en el 5 de noviembre si hoy entrara por la puerta, Antoñita, la de siempre, se quedaría boquiabierta.
Poemas y Retratos
A D. Arturo Reque Cereijo IN MEMORIAM y a mi amigo Arturo Reque Mata ( o cuando una imagen ya vale una vida )
La verdad..., ¡nunca le vi!, y tampoco tuve trato; pero creo que el pedigrí no necesita alegato. Tenía una casa en Marbella y un paraíso en Pechón, un genio en una botella que le daba inspiración, y ahora este genio resuella huérfano de el escritor, buscando él solo las huellas de la figura aquella que en Bolivia fue pintor. Una mirada vetusta, amigos por do quiera, un polo del Masters de Augusta que no lo lleva cualquiera. Marbella es hoy más adusta desde que Arturo se fuera. Me parece cosa justa que a los que Pechón me cedieran, aunque el momento no gusta hoy las gracias yo les diera.

A Andrés y Mariajo (los amigos que yo escojo)
Andrés y Mariajo... los amigos que yo escojo para mandar al carajo mis mochilas, mis despojos, y perdernos por atajos viajando en un Dacia rojo. ... Cafelito mañanero a recaudo de un buen toldo, en un ambiente sincero al que enseguida me amoldo, y de noche un cocinero con carne sobre rescoldos. Cruzar para Portugal; pero a la parte profunda, la radio que suena mal, la calma que nos inunda, tomarte una Sagres glacial, charlar con la gente oriunda. La parrilla en un rincón, un niño con una pelota, tres bicis con poca presión, un jacuzzi con capota, dos niñas que ya no lo son y dos parejas de sotas. Una abuela en una silla vigilando una cochera, una hermana pachuchilla que ahora no viene a la acera. ¡Compra churros y lazillos, ... y agua pa´ la nevera! Y después de estos ratillos, salga el sol por Antequera.


