Tiene la mala suerte de que yo sea su padrino, y dicen que, hasta la muerte, se juntan nuestros caminos, aunque sea pa´ a veces verte y aconsejarte algún vino. Tiene unos ojos sinceros y una sonrisa pausada, yo me fío de los primeros me parecen verdaderos, me quedo con su mirada. Tiene un hermano guasón con el que siempre se ríe, ella lo quiere un montón, y le sube el edredón para que no se resfríe. Y esta es una relación hasta que baje el telón: Para siempre, "sine die" Tiene un padre al que adora y al que al fin le dio cabida, y cuando el poniente aflora comparten juntos las olas, tabla, cometa y caídas. Tiene taytantos primos donde es casi la mayor, los cuida con tiento y tino: como una madre en el nido los junta si hay ocasión. Y tiene, y ya terminamos, una segunda versión... de la que no disfrutamos: Un lado franco y humano tras ese caparazón, que por alguna razón... los hombres somos los malos. Si cambia su percepción, será hacernos un regalo. Que seas feliz donde estés y caigan muchos regalos. ¡Disfruta los veintitrés, y échate hoy un buen trago!
Poemas y Retratos
A Esther Fernández Vílchez (la boticaria más «Amena»)
Granaína extrovertida, habla y no puede callar, le gusta la buena comida, viajar sola o en estampida y un buen vino decantar, Juntarse a una buena mesa con buena gente a su lado, salir desde el Bierzo ilesa si algún botillo deshuesa con un buen caldo regado Saber que sus hijos van solos ... y que dejaron el nido, que están criados sin dolo y que aquellos dos pipiolos ya encontraron su Camino, Saber que hizo todo por Carlos para que un poeta lo trove... Quererlo, entenderlo y cuidarlo hasta que un día vino a llamarlo un ángel cuando era muy joven, Y ahora respira tranquila. ¡que sea el destino el que forje! Ella coge su mochila y andando los dos en fila sigue a aquél bueno de Jorge.
Las fichas de los coches de choque (una idea sobre el Carpe Diem de mi amigo Nico)
Yo tenía de crío un amigo de esos que tienen su "toque", era un tío, sumo y sigo, del que yo he sido testigo amaba los coches de choque. Llegaba a mi pueblo la feria y allí acudía cada noche, para él era cosa muy seria, no se andaba con miserias, le encantaban estos coches. Las fichas que le sobraban las guardaba pal siguiente, y así los años pasaban mientras él aseguraba tener fichas suficientes, y en la cola no esperaba, ... él era el primer cliente. Pero un día hubo un año en que no hubo atracción, mi amigo con gesto huraño sufrió un gran desengaño y sus monedas tiró. (Hubo un cambio de escaños y la feria nunca volvió). Y mi amigo en su desdicha me dijo: ¡usa tus fichas en cuanto haya ocasión! pues llega un día que la espichas; la muerte es una redicha que cuando quiere se encapricha y baja si quiere el telón.

