Poemas y Retratos

A Eva Moreno Salcedo, 23º (rogando por otro Padrino)

Tiene la mala suerte
de que yo sea su padrino,
y dicen que, hasta la muerte,
se juntan nuestros caminos,
aunque sea pa´ a veces verte
y aconsejarte algún vino.

Tiene unos ojos sinceros
y una sonrisa pausada,
yo me fío de los primeros
me parecen verdaderos,
me quedo con su mirada.

Tiene un hermano guasón
con el que siempre se ríe,
ella lo quiere un montón,
y le sube el edredón
para que no se resfríe.
Y esta es una relación
hasta que baje el telón:
Para siempre, "sine die"

Tiene un padre al que adora
y al que al fin le dio cabida,
y cuando el poniente aflora
comparten juntos las olas,
tabla, cometa y caídas.

Tiene taytantos primos
donde es casi la mayor,
los cuida con tiento y tino:
como una madre en el nido
los junta si hay ocasión.

Y tiene, y ya terminamos,
una segunda versión...
de la que no disfrutamos:
Un lado franco y humano
tras ese caparazón,
que por alguna razón...
los hombres somos los malos.
Si cambia su percepción,
será hacernos un regalo.

Que seas feliz donde estés
y caigan muchos regalos.
¡Disfruta los veintitrés,
y échate hoy un buen trago!

A Esther Fernández Vílchez (la boticaria más «Amena»)

Granaína extrovertida,
habla y no puede callar,
le gusta la buena comida,
viajar sola o en estampida
y un buen vino decantar,

Juntarse a una buena mesa
con buena gente a su lado,
salir desde el Bierzo ilesa
si algún botillo deshuesa
con un buen caldo regado

Saber que sus hijos van solos
... y que dejaron el nido,
que están criados sin dolo
y que aquellos dos pipiolos
ya encontraron su Camino,

Saber que hizo todo por Carlos
para que un poeta lo trove...
Quererlo, entenderlo y cuidarlo
hasta que un día vino a llamarlo
un ángel cuando era muy joven,

Y ahora respira tranquila.
¡que sea el destino el que forje!
Ella coge su mochila
y andando los dos en fila
sigue a aquél bueno de Jorge.

Las fichas de los coches de choque (una idea sobre el Carpe Diem de mi amigo Nico)

Yo tenía de crío un amigo
de esos que tienen su "toque",
era un tío, sumo y sigo,
del que yo he sido testigo
amaba los coches de choque.

Llegaba a mi pueblo la feria
y allí acudía cada noche,
para él era cosa muy seria,
no se andaba con miserias,
le encantaban estos coches.

Las fichas que le sobraban
las guardaba pal siguiente,
y así los años pasaban 
mientras él aseguraba
tener fichas suficientes,
y en la cola no esperaba,
... él era el primer cliente.

Pero un día hubo un año
en que no hubo atracción,
mi amigo con gesto huraño
sufrió un gran desengaño
y sus monedas tiró.
(Hubo un cambio de escaños
y la feria nunca volvió).

Y mi amigo en su desdicha
me dijo: ¡usa tus fichas
en cuanto haya ocasión!
pues llega un día que la espichas;
la muerte es una redicha
que cuando quiere se encapricha
y baja si quiere el telón.