Poemas y Retratos

A Pippo Bunorrotri (un Sherlock Holmes entre musas)

Escrutando con su pipa,
tras las volutas disperso,
un poeta me escrutina
con gafas y gabardina
al que le gustan mis versos,
y aunque él no escribe rimas
en poemas anda inmerso,

Y aunque yo no lo merezco,
de vez en cuando me asusta,
y me llega algún "Me Gusta"
desde su pluma vetusta,
que yo desde aquí agradezco

Y aunque a mí, como Sabina,
solo me gustan las letras
si al final del verso riman,
valoro al que la rutina
manda un rato a hacer puñetas,
sea un consumado poeta...
o aquel que en ello se estima

Y aunque ya no veo un pijo,
este poema he escribido
porque mi madre me dijo
que hay que ser agradecido.

Que seas en poemas prolijo,
y de Watson no me olvido.



El Báculo (de un parado a los cincuenta) IV: El Malabarista (El Equilibrio)

Ir colocando los platos,
dar el primer empujón,
que sea un firme alegato
y que no quede en conato
... sino en una decisión.

El arte de colocar
con un hilo de templanza,
mover y volver a girar,
ser paciente y confiar
en la ley de la balanza.

Retirarse a contemplar,
ser fuerte y saber esperar
y no perder la esperanza.

Creer en la luz al final,
que siempre estuvo, en verdad,
aguardando en lontananza. 

El báculo (de un parado a los cincuenta) III: El Domador (La Serenidad)

El tigre que ruge dentro,
el público desde fuera,
chillidos, risas, lamentos,
el circo es un esperpento
dentro de una chistera,

El domador se introduce
en la jaula con sigilo,
se pone su traje de luces,
se encara al tigre de bruces
como una tragedia de esquilo,

Y tirando de recursos
va moviendo al animal,
sabiendo que solo un iluso
creería que no es un recluso
hasta que llegue el final,

Sabiendo que solo sereno
podrá mantenerse a flote,
que una cosa es ser torero
y que otra es ser carajote,
y si a veces tienes miedo,
que el tigre no te lo note.