Poemas y Retratos

A JUAN ANTONIO PRIEGO GONZÁLEZ DE CANALES (o la fórmula magistral del perolete)

Me recibía siempre ufano,
vestido de anestesista,
con su trato campechano
quitaba carpetas y planos,
y en su mesa de escribano
me despejaba una arista.

Boticario hiperactivo,
motivador de soslayo,
optimista por castigo
y sanador de caballos.

Por si un mal día las moiras
lo hicieran cruzar el Hades,
ya se sabe de memoria
lo de las Cuatro Verdades,
y domina la oratoria
como Séneca o Melquiades.

Cordobés y hombre de bien
parece que queda alguno
resguardado en mentideros,

Si huyes del todo a cien
y del tertuliano bajuno,
vete a Cinco Caballeros

Sabrás quién es por la sien,
por su pinta de tribuno
y por reírse el primero.

A Arturo Pérez-Reverte

A mitad del siglo veinte
y en tierras de Cartagena,
parieron a un niño prudente
con sal del mar en las venas,
que a resguardo del relente
leía un buen libro en la arena.

Bebió de Hergé, Quevedo,
Stevenson, Meville o Conrad.
Luego empezó con denuedo
a escribir bellas historias.
Es mucho placer el que debo, 
y yo soy un hombre de honra.

Yo envidio a los Mosqueteros, 
que se batían en camisa,
a aquel Capitán que persigue 
la ballena blanca aprisa;
pero más a Scaramouche, 
y su eterno don de la risa.

Estos ripios inmaduros
yo le envío a la Academia.
Sólo ¡Gracias!, don Arturo
ya sé que el tiempo le apremia.
No tengo Facebook, ni muro,
mas me atrevo, con la venia.

Puedo ver que, tras la espuma,
ya recogió todo el trapo.
En el regazo un buen Dumas,
dispuesto a pasar un gran rato.
Ya puede incendiarse la aldea,
y ya pueden tocar a rebato.

Mi Amiga

Yo tuve una amiga muy rara
que nunca estuvo a mi vera,
me volvía a ratos majara
y salía por peteneras.

Pasaba de mí tres pueblos,
y cuando ya me olvidaba,
haciéndome otro requiebro
me venía otra vez de cara.

Entendí que era más lista,
más libre y más asueta
a nunca pasar revista
e ir por la vida discreta.

Y en los tiempos del despojo,
cuando yo perdí mis fueros
postrado en una camilla,

guiñándome entonces un ojo
la vi cambiándome el suero
y darme un beso en la mejilla.