Niñato de ojos azules, Michael Jordan del Pilar, y sobre un campo de gules un arnés pá que regules, dos brochas pá que rotules y un andamio de colgar Sabinero empedernido, fumador sin fin ni pausa, ha nacido y renacido, y si volvió del olvido será por alguna causa Fiable como un Longines que ni adelanta ni atrasa, cuando acaba los trajines tiene un perro entre cojines y media naranja en su casa. Cincuenta tacos no es nada, ya llevas doctorado y la tesina, te veo listo pá la remontada, y como un día dijo el gran Sabina: Que no te compren por menos de nada, Que no te duerman con cuentos de hadas, Que no te cierren el bar de la esquina
Poemas y Retratos
A Mario Nieto, 50º (o esa entrañable alimaña)
Era un tipo vivaracho que pasó siempre de todo, y la vida, cacho a cacho, la fue mordiendo a su modo. No aceptó ninguna regla, nunca estuvo sometido, siempre fue un tipo vivo, que tocó siempre las teclas como a él en gana le vino. ¡Todo asunto es negociable, depende de cómo enfocarlo! nos decía siempre en la barra, ¡Siempre la vida sigue!... Aún me parece que hable, y que lo siga escuchando compartiendo cuatro jarras al compás de las guitarras escuchando Los Rodríguez. No le faltaron mujeres, ni enemigos, ni comida. Siempre tuvo pa una sopa, y una caja de papeles pá liarse uno en la boca, y a veces algún Cohiba. Dónde andará me pregunto; si seguirá vivo o muerto... Apuesto que sigue en el mundo pues era todo un experto. Espero que el día que muera San Pedro en un sitio estrecho le haya puesto una litera. No es justo dejar afuera a los que van por derecho y los ves venir de veras. Nunca tuve yo el valor de decirle que era un mago. Que él siempre fue mejor y que hizo mil estragos. Que él nació con un don para pocos reservado. Así que es justo que yo de ti me deshaga en halagos. Siempre fuiste tú un señor y hoy sobre ti yo me explayo. Conocerte fue un honor... y yo hoy mis cuentas pago.
El sol de febrero (eso sí es arte)
Es fácil tener todo hecho, vivir sin que falte el dinero, saber que si falta un pertrecho seguro que habrá en el ropero, no conocer qué es "estrecho", que nunca te pongan un pero, ser sequoia en vez de helecho cuando pisan los senderos. Difícil es ir por derecho, trabajar de camarero, vivir y dormir al acecho, saber que te acucia el casero, la gente que no tiene techo, ser colilla en cenicero, ser de un Quijote maltrecho su amigo y su fiel escudero. Y al levantarme del lecho he de quitarme el sombrero. Después de tanto repecho que tuvo la cuesta de enero, doy las gracias y aprovecho esos rayitos certeros. ¡Qué arte, y qué satisfecho que estará el sol de febrero!

