Poemas y Retratos

A David González, bendito poeta maldito.

       No me gusta el poema en prosa,
yo siempre fui más de rima,
y los versos que reposan
sobre una percha gibosa
como ya escribió Sabina,

pero un día leí a un poeta
que escribía que alucinas,
una vida en versión beta,
un porro y una lanceta
pa mirarse la insulina,
una melena inquieta
y un cáncer que le fulmina,

un Bukowski de Gijón
que te entra por las venas,
y saliendo de un furgón
una noble vocación
y tres años de condena,
pa enseñar a la afición
cómo se escribe un poema,

a ratos escribe duro,
pero es el puto amo,
nadie, te lo aseguro,
hace un poema más puro
que su poema "Las manos",

y nadie saca de un muro
a aquellos que un día oscuro
de las Torres se tiraron.










A Juan Jiménez, el ONCE ideal.


Tiene unas gafas de pasta
y te mira como puede,
es un tipo de una casta
de personas que contrastan
con aquellos que no quieren,

se sienta tras una mampara,
se pone un chaleco verde,
y si un día lo saludaras
o un cuponcito compraras
es cuestión que tengas suerte,
mas si acaso no tocara,
él ya se alegró de verte,

y cuando deja el sillón
vuelve tranquilo a su casa,
hoy le aplaude la afición,
hoy repartió un millón,
y esta vida tiene guasa,

el azar es juguetón,
el futuro es vacilón
y la vida una comparsa.









A Pedro, IN MEMORIAM

De la gente que se marcha
siempre recuerdo su voz,
se queda como la escarcha,
se me adhiere y se me engancha
como el rocío a la flor,

la suya me ronronea
a ratos por mis oídos,
puede que aún no me crea
que no habrá quien más le vea,
que es verdad que ya se ha ido,

yo le enseñé a hacer arroces
porque así le echaba un cable,
era de esos tíos precoces
que en seguida reconoces
que lo hará de puta madre,

las paellas las bordaba
y el negro salía perfecto,
y yo siempre disfrutaba
viendo cómo triunfabas
y pasabas al maestro,

todas excepto una,
la última fue un fracaso,
no sé si tenías lagunas,
no sé si falló la suma
cuando medías los vasos,

... a veces pienso que llego
y que vuelvo del futuro,
te agarro, te grito y te pego
pa que no apagues el fuego,
¡no ves que el arroz está duro!