Poemas y Retratos

A Paco Arillo, el sabio en la garita

Pasa las noches en vela
aguantando a clientes varios,
ni duerme ni se desvela,
alterna el ser centinela
programando en la cancela
con el código binario,

once años de condena
por haber cruzado el charco,
once años que le quedan
para cortar sus cadenas
y poder zarpar el barco,

nos cruzamos varias veces
en lo que dura la noche,
si la ocasión lo merece,
mientras la noche oscurece
y sigue entrando algún coche,

te mira con ojos agudos,
sin descuidar la marmita,
y entre saludo y saludo
da consejos siempre agudos
contra la pena y la cuita,

vuelve a pisar el felpudo,
vuelve el sabio a la garita.


A Natacha, la vendedora de cupones, IN MEMORIAM

La llevan en furgoneta
y se coloca en su puesto,
siempre lleva una coleta
con la que el pelo sujeta
y lo defiende del viento,

... monta un tenderete
donde vende sus cupones,
y tiene justo en frente
un muñequito verde
que es el paso de peatones,

el muñeco anda derecho
y ella lo ve caminar,
ella y su cuerpo maltrecho
en que todo son repechos
y le cuesta más andar,

y lo que ella desconoce
es que el muñeco la admira,
porque él mismo reconoce
que ella trabaja con goce
y que nunca se retira,
con su peto de la ONCE,
con sus cupones en tiras,

hasta que llega su coche
... y le retiran su silla.






A Miguelón, encuadrando Marbella

Estaba en todos laos,
lo veías por todas partes,
con un objetivo colgao,
buscando el momento adecuao
pa poder fotografiarte,

tiene siete servidores
que usa como soporte,
cuatro mil archivadores,
discos duros a montones
y fibra en el mar del norte,

fue testigo de la vida
que pululaba en la calle,
dos mil caras conocidas,
los años de la movida,
esta Marbella en detalle,

si dicen que al irte pasa
la vida en diapositivas,
si ves que alguna te falta,
ponle a Miguel un guasap
pa que él te la consiga,

y si ves que se retrasa
es que son tela de gigas.