Poemas y Retratos

A Dolores Navarro, la señora de Juanar

De pequeño me dijeron:
di ¡Gracias!
siempre que puedas,

hoy doy uno bien sincero
a Mujeres
de las Veredas,

el altruismo pionero
por las sendas
de Marbella,

hoy un lujo de senderos
y no lo que
antaño eran,

do campaban por sus fueros
¡Al final,
valió la espera!


y a la cabeza de todo,
alguien tirando del carro,
dispuesta a quitar los lodos
y que baje agua sin barro,

remangada hasta los codos,
… esa es Dolores Navarro.

Eterna

Cuando yo te conocí 
no sabía que eras eterna,
que te reíste de mí
sabiendo que tú hasta el fin
mantendrías tu pedigrí:
tus labios, tus manos, tus piernas,

que conforme pasa el tiempo
eres cada vez más joven,
mientras yo a tu lado siento
que me voy envejeciendo
y esas cosas siempre joden,

que tu belleza resiste
conforme pasan los años,
yo creo que algún trato hiciste,
y nunca me lo dijiste,
y he vivido en un engaño,

y cuando yo un día sea viejo
tú seguirás como hoy día,
y la verdad no me quejo,
pues yo he vivido perplejo
sabiendo que tú me elegías,

y hasta que yo sea pellejo,
daré gracias cada día.





A Ana «nosequé» Vallejo

Oculta tras unas gafas
con una forma elegante,
sin doblez y sin carcasa,
mirando la vida que pasa
y con el tiempo por delante,

... cara de tipa lista,
modales de buena gente,
pasando a la vida revista
desde una óptica realista
mezclada de adolescente,
como una funambulista
que camina entre dos puentes,

eso es a simple vista
lo que pude ver sin lentes,
y es que siempre se me enquista
y no hago un poema decente.