Hay quien nace con estrella y hay quien nace estrellado, recuerdo la tarde aquella en que yo hallé la botella que tú me habías arrojado,
entonces no fui consciente que cambiaría mi vida, y que ya tenía en frente a esa amiga paciente que un día me dijo ¡vente! y ella estaba convencida que aquel niño adolescente estaba hecho a su medida,
... en esto fuiste vidente y déjame que hoy lo cuente, ¡hay cosas que no se olvidan!