En una ciudad gaditana y apoyado en el bauprés, enfilando la bocana con el agua calma y plana entra en casa un Lord inglés, con Mari Carmen, su hermana, y con Yvonne son siempre tres,
enfila la calle Real y se dirige a su plaza, no añora aquel Rent a Car, ya se pudo jubilar y en La Línea se solaza, y ya olvidó que al final no quería la capital y le sirvieron dos tazas,
hoy sonríe viendo el Peñón y sentado con su gorro, con sus nietos , un montón, y con sus hijas en corro, y a ratos, de refilón, recuerda con ilusión sus ratillos en El Chorro,
y no sabe el navegante que ha enseñado a disfrutar, a gozar de cada instante a los que vienen detrás con ese estilo elegante que tiene un Lord de verdad,
coja el gorro de Almirante, ... salga de nuevo a la mar.
Hace 30 de un suceso que ha marcado a nuestro Poli, hablemos un poco de eso, hagamos un breve receso, busquemos papel y boli,
hay gente que en esta vida no encuentra nunca el lugar, va jugando la partida y desde la misma salida no llega nunca a encajar,
y en esta vida tan perra que te da cales y arenas, vino un niño de la sierra y se bajó en nuestra tierra comiendo dos madalenas,
y hoy dice que hace treinta que dio su primera clase, y Marbella está contenta, así que en letras de imprenta salda contigo cuentas por nuestro deporte base.