Hoy es el día del libro, hoy veintitrés de abril, aún cojo uno y vibro, y siento que lo desfibro estos días leo a Fabí,
las notas de aquel chaval que soltaba su petate, y se piraba a ensayar, y se juntaba en un bar con "La Leshe que mamate", y se ponía a estudiar, y luego bailaba ska y no le quedaba ni un cate, y luego se iba al mar, y luego se quiso casar con quien las alas le bate, y luego se hizo papá y aquello ya fue el remate, todo eso sin olvidar que puestos a rematar se hizo patrón de yate, y voy a ir parando ya porque esto es un dislate,
volví a los años ochenta, cuando eras feliz con menos, mis amigos, mi parienta, y yo bajando la cuesta que me llevaba al Bar Trébol.
¿Me pone por favor una cerveza?, enseguida se la pongo, caballero, ¿a qué viene esa cara de tristeza?, le tengo reservada aquella mesa, siéntese tranquilo, se lo ruego, y echando mano de su sutileza, se sentó junto a aquel viejo el camarero,
pues que llega una época en la vida en que uno se enfrenta a sus fantasmas, y por muchas cervezas que te pidas, extrañas a tus socios de partida, y hay ratos que ya nada te entusiasma,
así que a ratos pido alguna caña y me siento frente a frente con el vaso, y como sé de mis amigos su calaña sé que en el Valhalla me acompañan o yo quiero creerlo, por si acaso.
Esquina Antonio Belón, Notario Luis Oliver, gira como un campeón un camarero guasón con ilusión de aprender,
llega con su sonrisa en cuanto gira la esquina, te atiende con su camisa sin calma pero sin prisa, y una ironía muy fina,
en medio de gente experta no es quizás el más experto, pero es un tipo alerta con una mente despierta que siempre te sirve atento, yo espero que se divierta, igual que su hermano Alberto,
y en un bar lleno de peña Álvaro me hace una mueca, ... ¡déjame una reseña!, ¡dame el nombre, si te empeñas!, ¡tú ponme Álvaro a secas"!