Poemas y Retratos

El enterrador arrepentido

Vivir disfrutando de esto,
como si no hubiera un mañana,
acostarse con lo puesto,
y levantarse dispuesto...
que siempre sea fin de semana,

y que el día de tu entierro
no quepan en el camposanto,
que vayan hasta los perros
y que vuelvan del destierro
los que tú quisiste tanto,

que vayas vestido de gala
como en estas ocasiones,
y mientras tú te acicalas,
al tipo que mueve la pala
se le caen dos lagrimones,

y mientras las gotas resbalan
te grite: ¡con dos cojones!


A una clase del Pablo del Saz (por su tiempo)

Una clase de segundo
del actual Bachillerato,
acogió a este moribundo
que andaba en coma profundo
con ganas de echar un buen rato,

catorce chavales sentados
y un poeta diletante,
tengo a mi musa a mi lado,
tengo un profe confiado
y una hora por delante,

la lozanía de la vida
escuchando a la experiencia,
y ya en la misma salida
me habíais ganao la partida
solo con vuestra presencia,

que la alegría no os la quiten,
que la ilusión no os la roben,
mi Gracias va en el remite,
después de que hoy os visite
me voy treinta años más joven.

A Juan Antonio Rosa Sánchez, respirando tranquilo.

En este mundo ambiguo
y en esta vida cruenta,
es mi amigo más antiguo
(principio de los ochenta),
y así en vez de ser exiguo
este viaje ya me renta,

noble como un buen perro,
tranquilo como un acuario,
lleva unos años negros
asistiendo a dos entierros
y diciendo adiós al vicario,

me dio mi primer trabajo,
sufrimos las novatadas,
currábamos a destajo
cuando éramos dos renacuajos
y era fin de semana,

ahora respira tranquilo
y hay alguien que apuesta por él,
alguien que entró con sigilo
y dijo a este lo espabilo
y que se llama Isabel,

y como decía Mark Twain
tiene dos hijas rebeldes,
que no saben lo que hay,
y a veces las cosas guay
nadie te las envuelve,

para que un día descubráis
como escribía Bucay
que todo es quizás y depende.