Poemas y Retratos

Fluye y si te raya huye.

En un muro gaditano
y escrito con trazo firme,
pegándole tol solano
hallé un aforismo arcano
que los ojos vino a abrirme,

lo escribiría un gadita
cuando la tarde se iba,
pa soltar lo que te quita,
pa dejar lo que te irrita,
pa disfrutar esta vida,
con una letra exquisita
por si alguien lo leía,

y lo que nunca me dijo
ni Coelo ni Bucay,
un nota chupao y canijo,
lo dejó en un escondrijo
en una pared de Cai,

sin enigmas ni acertijos,
sin revuelo y sin tangai.







Al Bar Paquito el Limpio, el último reducto.

Es el último reducto,
como el de Asterix el galo,
tiene el mejor producto
pa disfrute y usufructo
del que se diera un regalo,

un sitio privilegiao,
girando de Leganitos,
en tol medio del tinglao
petan el bacalao,
tres quintos ya me tomao,
y ahora toca un ligaillo,

y en estos tiempos de fastos,
y tanto garito de moda,
queda un sitio pulcro y casto
que no va de pijo gastro,
y que regenta otro Yoda,

donde el pescao sale blanco,
y donde en la barra te acodas.

A Sara Ferreira, taytantos.

No la conozco de nada,
para qué voy a mentirles,
pero es fin de semana
y la verdad, tengo ganas…
y no sé a quién escribirle,

así que aquí va mi regalo
por si fue su cumpleaños,
y aunque los versos sean malos,
la foto sí tiene un halo,
y con eso hice el apaño,

es un poema sin encargo
(creo que se llama Sara),
lo escribí pues me hago cargo
que aquél a quien llaman “largo”
se doblaría sin embargo
si algo a ella le faltara,

un padrazo en un letargo,
padre e hija cara a cara.