Poemas y Retratos

A la Trina, en Santa Fé.

Paula Santana espera...
a que vuelva al fin el Tito,
ya sacó la silla afuera,
ya se ha sentado en la acera,
donde él pegaba gritos,

cuentan que está emocionada
y que lo echa de menos,
y que se acerca encantada
a ochenta como si nada
y que los lleva serenos,

y sabe que cuando él llegue,
va a llegar algo más viejo,
que habrá hecho los deberes,
que traerá tres churumbeles
y una mujer que le quiere,
y le dará este consejo:

siéntate conmigo y cuenta
¿conociste mucha gente?,
y di a VíctorHugo70
que tiene las puertas abiertas
y enfrié una Presidente.

A aquella escalera mecánica (de la Galería San Cristóbal)

Ya no está aquella escalera
que te subía y te bajaba,
si de Fortaleza vinieras
tendrás que bajar por fuera,
pues allí no queda nada,

aquella que fue testigo
del ajetreo de la calle,
se ha marchado, sumo y sigo,
se habrá jubilao, yo digo,
y hoy quise darle un detalle,

dicen que es ley de vida,
que todo lo viejo muere,
la imagino agradecida
jugando alguna partida
en una mesa de mujeres,
con sus cartas escondidas
para que no se las vieren,

ya no está Disco 2000,
ni tampoco los Lladró,
ya no podemos subir,
y yo solo quise escribir
a la que tanto curró,

y fue testigo del latir
del pueblo que me crió.








Al Bar Fiesta del Mercado

En los altos del Mercao
un local haciendo esquina,
un grifo de birra helao,
nueve guiris ennortaos,
nueve caras que alucinan
de ver que lo que han pagao
bajo un cielo soleao
pa lo que están acostumbraos
no llega ni a la propina,

camareras pululando,
a veces hay música en vivo,
el arroz lo están sacando,
el sol que sigue pegando,
a aquellos le están cobrando,
cariño me voy acercando
a ver si una mesa consigo,
y tú ve también empujando
que yo sé lo que me digo,

y es como aquella cantina
en la que paraba Han Solo,
pero no tiene cortina,
lo petan en la cocina
y a veces hasta hacen bolos,

es lo que el poeta opina,
no hay fraude, ni engaño, ni dolo.