Poemas y Retratos

Homenaje a Walt Whitman a través de sus versos

Si eres fiel a ti mismo
en este mundo de locos,
es mejor el altruismo
que caer en el abismo,
resiste mucho, obedece poco,

voy con lo poco que llevo,
voy viviendo gota a gota,
no olvides decir te quiero,
y si me quieres de nuevo,
búscame bajo las suelas de tus botas,


no olvides saludar a un nuevo día,
que son casi 90.000 segundos,
no dejes de creer que la poesía
y las palabras cambian mundos,


a esta edad voy escogiendo los asuntos,
a veces paso ya de aquello y de esto,
como dijiste tú, ya no pregunto:
estábamos juntos...
olvidé el resto,


y gracias por tus versos siempre libres,
que a veces más que verso son refrán,
es raro ver poetas del calibre
que tuviste Oh! Capitán, mi Capitán.





Hubo un tiempo en otros tiempos (a Ana Mari Moyano en su 82 cumpleaños)

Hubo un tiempo en otros tiempos
en que mirabas el mar,
todo pasaba más lento
y no te ponías al momento
a hacer una foto y colgar,

la vida era más genuina,
no creo que más aburrida,
el agua era cristalina,
la gente charlaba tranquila
en una barquita en ruinas,

se entendían las miradas,
todo a la vieja usanza,
no había que hacer más nada,
solo ir jugada a jugada,
basados en la confianza,

la foto no sé si ya existe,
la barca serán maderos,
el mar es el mismo que viste,
ella está hoy algo más triste
pues ya no está el Caballero,

lo que no pueden quitarte
es lo que él te decía,
esas palabras con arte
que aquel caballero andante
a Dulcinea le decía.

El Vendedor

Te levantas de mañana,
hoy empieza otra jornada,
tengas o no tengas ganas,
pones tu sonrisa ufana
porque no te cuesta nada,

tiras pa la oficina
o a la calle del tirón,
te cambias en la cabina,
eres Clark Kent con gomina,
con tu traje y tu mechón,

lidias con los clientes,
recoges catorce NO,
y tiras para el siguiente
llevando alta la frente
porque es tu profesión,
y aquí el que no calla miente,
pues vender, vendemos tós,

dos llamadas de tu jefe
y un reporte en el coche,
tres clientes que se quejen,
dos que tirado te dejen
y tú sin hacer un reproche,

cuántas llamadas hiciste,
cuántos clientes compraron,
a cuántas empresas viste,
¿el objetivo cumpliste?,
dime porqué anularon,

y así hasta que llega la tarde,
y das al traje una plancha,
y aún hay gente cobarde
que dicen con mucho alarde
que lo nuestro es molestarles,
y que se queda tan ancha.