Poemas y Retratos

Al Puerto Deportivo

En Marbella hay tres puertos,
uno de ellos deportivo,
donde diste el primer muerdo
cuando eras inexperto
y eras feliz por castigo,
(y estos son los trazos rectos
del que hoy es arquitecto
y entonces ya era mi amigo)

donde reías con tu gente
cruzando los callejones,
y fuera sábado o viernes
siempre salían a verte
o el Morito o el Canone,
y si querías perderte
aún había espigones,

te bajabas con colegas
y encontrabas a tu chica,
y crecíais por entregas,
y jugabais a la abuela,
y estas cosas no se explican,

de aquellos años ochenta
ya solo queda el futuro,
y cuando la peña está hambrienta
en "pizza al corte" se sientan,
y siempre queda el Arturo,

y yo aún recuerdo un garito
que se llamaba La Tasca,
donde ella entró un ratito,
lo nuestro fue fortuito,
y esa noche gané el Rasca.





A Inés Maldonado, que hace reír a Hugo.

Pelo lacio, raya en medio,
en el Parque Miraflores,
una risa contra el tedio,
en este mundo tan serio,
con tantos marditos roedores,

Mora en los altavoces
y una sartén pequeñita,
pa que luego te reboces
y te comas hasta doce
cuando peta sus tortitas,

este mundo es mejor mundo
porque hay gente como Inés,
que no pierde ni un segundo
en andar pegando tumbos,
y que no tiene revés,

le gusta la Navidad
y estudiar algo de ADE,
los amigos de verdad,
y me cuentan que viajar
quizás también le agrade,

la supieron educar...
Inés Maldonado Andrades.

Al Faro de Marbella

Justo encima de el Puerto
hay quien mira con descaro,
con un ojo siempre abierto,
de día y de noche despierto,
... estoy hablando de el Faro,

tiene un pijama a rayas,
mitad rojas, mitad blancas,
solo observa, siempre calla,
una luz que nunca falla
y una mirada franca,

un cíclope siempre atento,
una luz hecha de espejos,
un vigía de los vientos,
un testigo a sotavento,
y un marbellero viejo,

y en los bajos de la torre,
la verdad es una pena
que el partido en el gobierno
no haga un local interno
donde alguien lea un poema.