Poemas y Retratos

Cuando no había Halloween, o silenciando el timbre.

Cuando yo era pequeño,
se celebraba el Tostón,
esa noche no había sueño,
solo fogata y leños,
y buena conversación,

una mochila y al campo,
un Campingaz y castañas,
dos litronas de Cruzcampo,
una linterna tacaña
que alumbra de vez en cuando,
y una tienda de campaña,

la única calabaza
era una tal Ruperta,
pero lo antiguo pasa,
y esta noche por mi casa
van a aporrear mi puerta,

si el timbre no lo revientan,
abriré a unos niñatos,
cubiertos de sangre y vendas,
que de una forma violenta
me espetarán ¿truco o trato?,

mas no es culpa de los niños,
... es la globalización,
que sin razón ni cariño,
hace de todo un aliño,
y que se llevó mi Tostón,

y esta noche es un pestiño,
porque sufro si me jiño
y no me gusta el terror.






Otoño

Ya se ha marchado el verano,
cerró la puerta de golpe,
cogió su equipaje de mano,
pegó un portazo temprano,
y ha roto hasta el picaporte,

y sonó a interrogación,
como cantaba Sabina,
y se llevó la calor,
y se llevó su fulgor,
y se llevó la calima,

y el otoño se ha colado,
y ha abierto con su llave,
trae una hora de regalo,
un clima algo más suave,
y anochece más temprano,
¡ya tú sabes!















A Sergio Rodríguez Ponce, repartiendo sonrisas.

Cara de esos muñecos
de las tiendas de juguetes,
alergia a los frutos secos,
un cigarro boquiseco
y una hija con diabetes,

pinta de más buena gente
con sus ojitos azules,
siempre empañadas las lentes,
no ve lo que tiene enfrente,
no ve nada, no lo dudes,

tiene tres hijos infantes
con los que juega en la arena,
una mujer currante
que siempre le pone delante
un platito pa la cena,
y en el barrio de Carranque
una madre y una abuela,

nunca tiene un mal gesto,
su cigarrito al volante,
Sergio es un tipo honesto
que ya hace aquello o esto,
con un encomiable talante,

porque nació con el don
más preciado en esta vida,
que es disfrutar guasón
ya llueva o ya haga sol
desde la misma Salida,

jugártela de farol
aún en las malas partidas.