Poemas y Retratos

A Estela Merino Díaz, la sonrisa en el búnker

En una calle una esquina,
en una esquina una tienda,
en una tienda una rutina,
una mesa y una silla
... y una mujer contenta,

vinos, palets y cajas,
albaranes a diario,
ordenando la baraja
por si las piezas encajan,
y un buen fondo de armario,

peregrina a Compostela
cuando coge cuatro perras,
una niña aún en la escuela,
un marido que la espera,
y un pueblecito en la sierra,
hoy soplará las velas,
aunque ella no se arredra,

pendiente de una familia
y que todo en orden pongan,
a todos los Núñez concilia,
las facturas domicilia,

solo en constante vigilia
en caso de Covadonga.


Ya viene el coche sin manos

Ya viene el coche sin manos,
sin agarrar el volante,
ya cualquier paisano
puede liarse un habano
solo mirando palante,

irás sentado a la izquierda
y mirarás por la ventana,
y sin que nada te remuerda
acabarás el crucigrama,

creo que en Estados Unidos
que son más adelantados,
ha habido muy pocos heridos
así que me lo he pedido
y tengo uno señalado,
ya verás lo sorprendido
que se queda mi cuñado,

espero no me la pegue
y no me hagan una esquela,
aunque a mí lo que me duele
es cómo los alquileres
pagarán las autoescuelas.

A Nico, 53º

Tiene pelo pa los restos 
aunque ya lo lleva cano,
nunca le vi un mal gesto,
que es algo que yo detesto
entre los seres humanos,
si lo llamo un día de estos,
por Nico lo tengo puesto,
Curro era el de la Expo,
y el bandolero gitano,

del Atleti manque gane,
de su familia aunque pierda,
Nico es de esos chamanes
que vive en un desparrame
aunque tenga un día de mierda,

un bolígrafo en la boca,
una silla en Generali,
y tira porque le toca,
la vida es una bicoca
como cantan los de Cadi,

hoy se hace un poco más viejo,
el Hemingway de Marbella,
es como ese vino añejo
que mejora si lo dejo
unos años en botella.