... es escribir a alguien
y que ese alguien te lea,
que tus palabras le cambien
y un poco más feliz sea.
Esperar que un día un poema
te llegue y al fin te acaricie,
pues la fe nunca se pierde
o al menos eso se dice.
Buscar que encajen los versos,
esperando en el trapecio,
es un abrazo o un beso
a la gente que yo aprecio.
Y si algún poema extra
lees de forma desabrida,
piensa que quién se molesta
en decir lo que se olvida,
en vez de echarse la siesta,
con la espalda ya dolida
y con sus gafas de cerca
te dio un poco de su vida.
Que esto no es darle a la tecla,
que hay que pensar las paridas.
¿Qué es el arte, Maestro?,
le preguntó el saltamontes.
El viejo hace un mal gesto,
guarda el canuto y lo esconde.
El arte es que tus colegas
se pongan todos de acuerdo,
y sin ponerte una pega
te acompañen al infierno.
De todas las formas del arte,
esta es la menos sencilla,
y hay un tío en alguna parte
que lo hace de maravilla,
y haz el favor de agacharte,
... y acercarme esa colilla.
Echo un ojo al calendario
y lo que hice en 2020,
y veo que fue un calvario,
y el que diga lo contrario
o se burla, o engaña o miente
Fue bien hasta febrero,
en marzo ya dos tachones,
y si he de serte sincero
al ponerme el chubasquero
llevaba quince borrones
Anulé los Sanfermines,
la Feria y Semana Santa,
seis entradas para el cine,
reuniones yo no sé cuántas,
y en el verano me vine,
¡más fácil es que termine
su bocadillo Carpanta!
En este dos mil veintiuno
voy a ir viviendo al día
sin pensar en la maleta,
Voy a ser como ese tuno
que canta con alegria
al son de la pandereta.
Planes no haré ninguno
y así pasaré los días
sin volverme majareta.