Quinceañeros confinados

      Una mierda pa' Romeo
      y un mojón para Julieta,
      ha quedado en un tebeo
      aquella famosa vendetta
      en estos tiempos tan feos
      con la gente en casa quieta.

      Yo hoy me quito el sombrero
      por los novios confinados,
      que sólo dicen ¡Te Quiero!
      si el otro se ha conectado,
      y más si son quinceañeros
      y hace poco han empezado.

      Si Shakespeare se levantase,
      seguro les pone un twitter,
      ¡Paco, porfa tú haz las paces
      ... Y María, tú no te irrites!

Oda al Cuñao (¡Vuelve a casa por Navidad!)

 Si tiras de hemeroteca
 es recurso suculento,
 lo menos dos mil carpetas
 … en redes sociales peta,
 te lo juro y no te miento
 
 Y hablo de ese cuñao
 que siempre defenestramos,
 el que se sienta a tu lao
 si en Navidad nos juntamos
 y entre pavo y mantecao
 de cuñao ha pasao a hermano.
 
 El del chiste aquel del loro
 que ya no tiene ni plumas,
 el que pimpla sin decoro
 seis cervezas con su espuma
 y otras tres de Emilio Moro
 sin probar las aceitunas.
 
 Hablo de ese que este año
 tanto echaremos de menos,
 cuando con rictus huraño
 a la mesa nos sentemos,
 saliendo del desengaño,
 sabiendo que hiciste daño
 y el chiste del loro era bueno.
 
 Y así las fiestas que viene
 no seré quien te recuerde
 que uno no sabe qué tiene
 hasta que un día lo pierde.
 

A la Plaza de los Naranjos (Excuse me, Orange Square?)

En mi pueblo hay una plaza
donde está el Ayuntamiento.
Los árboles dan naranjas,
el tiempo por ella no pasa
y está en el mismísimo centro.

Yo subía por esa plaza...
no recuerdo bien de donde,
y atento allí a su terraza
siempre me hacía un guiño
un maitre con mucha guasa,
que fumaba como un hombre
y se reía como un niño.

En un lado de la plaza
tenían Souvenirs lo de Curro,
al otro lado una taza
de chocolate con churros.

Desde el sábado hasta el viernes
te imbuía en su ajetreo,
ahora es una plaza en ciernes,
como un niño sin recreo.

Espero que vuelvan las gentes,
los saludos, las pisadas,...
Yo quiero verla en su ambiente:
Ahora está triste y ausente
y así no me dice nada.