A Pechón (si yo fuera Arturo Reque)

Hay un rincón ahí arriba
que en el alma se me amarra,
donde suelto la fatiga
donde ya no soy hormiga
sino holgazana cigarra,

donde llegó un día mi padre
donde se bañan mis hijos,
donde no hay perro que ladre
donde la tierra se abre
donde queda un escondrijo,

donde un día un portero
salvó a dos niños ingleses,
y bajo un mar traicionero
paró un penalti postrero
antes de que muriese,

donde el mar es esmeralda,
donde está el hotel Don Pablo,
donde estaba el Bar el Ancla,
donde voy andando en chanclas,
bajo andando y me baño.

Lo que he aprendido, aunque no sepa hacerlo

Que un amigo es un amigo
y una amiga es una amiga,
y hay gente que por castigo
vino a esta vida conmigo
aunque nadie les obliga,

que hay que venir al mundo
pa disfrutarlo a bocaos,
que no importa ser segundo,
ni tampoco ir dando tumbos
si va alguien a tu lao,

no digas ¡a ver si nos vemos!,
no mueras en el intento,
junta cuatro amigos buenos
de esos que echas de menos,
y entonces estruja el momento,

y cómprate un superglue,
si tienes la vida rota,
no hagas como el avestruz
y ten la mejor actitud:
¡responsable pero pasota!,

porque esta vida te pasa
igual que te la han regalado,
y alguien te come con guasa,
te manda la ficha pa casa
y entonces no sale tu dado.





… pero ellas no lo saben!

Mirando la puesta de sol
antes que el día se acabe,
soñando con ser mayor,
aunque están en lo mejor
... pero ellas no lo saben!,

cuatro en un acantilado,
en una playa de Naxos,
viviendo con el descaro
de quien tira con dos dados,
y la vida mola mazo,

de quien frisa con los veinte
y tiene del mundo la llave,
los dioses miran de frente
con una envidia decente,
... pero ellas no lo saben!.