POEMAS CONTRA UN VIRUS VIII /con Arturo Reque (a l@s niñ@s, ahora más que nunca)

Tengo un Peter Pan allí en su cuarto,
que ya no corre y trota como antaño,
y sé que aunque se calla ya está harto
de andar solo al salón o solo al baño.

Y tengo a Sirenita entre paredes,
ella que disfrutaba estando fuera,
viendo a sus amigas por las Redes
rezando por pasar de la escalera.

Y creo que no acertó quien este nombre
pensó para este virus puñetero,
espero que la vida luego alfombre
la vida de los niños que más quiero.

Y cuando pase al fin esta pandemia,
yo ver como de nuevo se ilusionan,
veréis como al final se las ingenian
y de nuevo a los mayores nos perdonan.
Así que hoy me levanto, con la venia
¡Los niños si que llevan la Corona!

POEMAS CONTRA UN VIRUS VII /con Arturo Reque (malagente/malamente)

 Era un virus malagente
 con un nombre de mascota.
 Se presentó de repente
 y nos tocó las pelotas,
 se camufló en el ambiente,
 y furtiva y lentamente
 … nos dejó la vida rota.
 

 Nos rompió la compañía,
 los besos y los abrazos,
 y esa cerveza bien fría
 con su tapa de pavía
 o de callos con garbanzos,
 

 Los niños jugando en la calle,
 los ratos tumbado en la playa,
 y tantos otros detalles
 que nos robó este canalla,
 

 Los conciertos con amigos,
 poder compartir un vino,
 el poder ver a los tuyos,
 andar libre, sumo y sigo
 vaya virus más cansino
 vaya hijoputa capullo,
 

 Era un virus malagente
 que me jodió la existencia,
 pero habrá que hacerle frente,
 y habrá que tener resiliencia.
 Tú viniste malamente,
 buscando venganza y pendencia
 quisiste joder el ambiente
 y eso, amigo, fue imprudencia,
 no sabes lo que la gente
 podemos hacer con paciencia.
 

 Tú fuiste un malagente
 que viniste malamente
 y tendrás tu penitencia.
 

POEMAS CONTRA UN VIRUS VI (al final del túnel)

 Cuando yo hice este poema
 me encontraba cabizbajo,
 el alma llena de pena,
 atado con una cadena
 sin encontrar un atajo:
 El Covid es una condena
 y todo se iba al carajo
 

 Entonces pensé en mis hijos
 y pa' qué los traje aquí,
 si esto iba a ser ya fijo
 ... ¡Vaya vida baladí!
 Y aunque no veía un pijo
 sin gafas me puse a escribir,
 entiendo barrunto y colijo
 que habrán venido a vivir,
 salir ya de este escondrijo
 y disfrutar como canijos
 ... ¡Si no para qué parir!
 

 Y ahora que ya no hay lunes
 y que siempre sale cruz,
 ahora al final del túnel
 ya veo un poquito de luz.