La venganza de las moiras

Mi padre me daba consejos,
...yo jamás se los pedí.
¡Qué razón tenía mi viejo,
qué de errores cometí!

Un día mi padre me dijo...
¡pero yo no le hice caso!,
yo solo era aquel canijo
que aprendía paso a paso.

El consejo de mi madre
tampoco escuché de nuevo,
y al final se me hizo tarde
de tanto decirle: ¡Luego!

Mis profes y mis amigos,
y la gente que me quiso
también  pelearon conmigo,
mas yo hice caso omiso.

Ahora los tiempos tornaron
y mi hijo se me acerca
en busca de algún consejo...

Hoy las moiras se vengaron
apretándole las tuercas
a este viejo ya pendejo.

MARDITOS ROEDORES (a nuestr@s hij@s)

Supongo llegará un día
en que el cuarto esté vacío, 
se haya ido la alegría
y también el griterío,

los libros en los estantes
y, según su vida media,
el peluche de elefante
que se trajo de la feria, 
aquél dónde tu le ayudaste 
pues le colgaban las piernas.

Sus camas siempre hechas, 
sus juguetes donde siempre, 
de ropa vacía las perchas
y en el espejo de enfrente 
una figura maltrecha
que tiene miedo al presente.

Llegará un día un día,
y eso a ciencia cierta 
seguro también lo sabes 
en que ya nadie, alma mía, 
entrará por esa puerta
y querrá wifi ni clave.

Un día mis hijos se irán
o al menos eso espero. 
Mucho peor sería el plan
de darles con 30 puchero. 

Con la guerra que ahora dan 
hoy tuve un acto sincero, 
compré un papel celofán
y les recorté un ¡Te Quiero!

Allí en la cocina lo tengo..., 
pues ambos se iban de casa: 
¡Papá, ahora no tengo tiempo, 
mejor mándalo por whatsapp!

Ahora que…

Ahora que ya sabemos
que estamos aquí de paso,
ahora que al fin nos vemos,
¡venga, dame un fuerte abrazo!
Y de ese vino tan bueno...
llena por favor dos vasos,

Ahora que he aprendido
que es mejor andar despacio,
ya no leo de corrido,
me recreo en el prefacio,

Ahora que me he enterado
de lo que un amigo vale,
voy mirando a ambos lados
por si alguno de ellos sale,

Ahora que ya me di cuenta
de que era una santa mentira
que el que se iba a FP
no encontraba una salida,
ya sé que es bueno saber
mas no hay tierra prometida,

Ahora que ya me enteré
que la sonrisa de un niño
te quita años y estrés
y además te da cariño,

Ahora que ya se me nota
que no soy aquél chiquillo,
no me pasan la pelota, y
me tocó chupar banquillo,

Y ahora que ya sé el tornillo
que va con aquella tuerca,
...ahora que sé todo eso,
¡no veo un carajo de cerca!.