¿A dónde marcha el viento cuando cesa? ¿A dónde van las olas cuando rompen? ¿Qué pasa con los besos que no besas? ¿Y qué con los silencios que se esconden? ¿A dónde van los niños que un día fuimos? ¿A dónde van los ratos que gozamos? ¿Porqué existen siempre dos caminos? Y ¿quién cierra la puerta si nos vamos? ¿De dónde vienen todos mis instintos? ¿Quién coño inventaría la pereza...? Qué sabio el que inventara el vino tinto Y el primero que enfriara una cerveza
Categoría: POEMA
El Mendigo
Ocho de la mañana, uno con veinte en el plato, el mendigo mira al cielo, se incorpora aún con ganas, le peina a Sultán el pelo y bebe el café barato. En la puerta de la escuela, un Jaguar para deprisa y un niño baja del coche. Aún en la duermevela, baja sin una sonrisa y esconde su cara en la noche. Ayer con mucha cautela vió desde la cornisa a su padre hecho un fantoche y a su madre con dos muelas por el suelo hechas trizas: su impotencia es un derroche. El mendigo abre su lata y escoge una buena colilla. Prende al pasar por su barba su penúltima cerilla y hace una O en el aire con Sultán en las rodillas. Es domingo, compañero, le dice dándole un beso, y aunque estemos sin dinero, yo no miento, ¿non è vero ?: Hoy tendrás un noble hueso pues tú eres lo primero. Son las ocho de la tarde. y sale de la oficina un hombre con mucha clase vistiendo con gabardina. Se lleva la mano al pecho, ha vuelto el conato de infarto y se apoya en una esquina. El dinero que le ensalza, el estrés que le asesina, echa cien euros al plato, que para él son propina, envidia a mendigo y a perro y al amor que se destilan. El mendigo mira a Sultán y este asiente poco a poco. ¿Quién es más loco al final, en este mundo de locos?

SI YO TUVIERA 20 AÑOS… (homenaje a Borges)
Si yo tuviera 20 años mandaría todo al carajo, me iría a un lugar extraño sin dineros ni trabajo. Subiría al primer tren, llamaría a mis amigos, por si alguno tiene a bien y quiere venirse conmigo. Correría mucho mundo, hablaría muchos idiomas, y no perdería un segundo en esos temas absurdos que todo el tiempo te roban. Cogería una mochila, dos duros y un par de mudas, sin móvil, y no te miento, para vivir aventuras y aprovechar el momento: no tengas ninguna duda. Aprendería mil oficios que forjarían mi destino, y probaría algunos vicios que soltaría en el camino. Y vería esos lugares que sé que nunca veré; cerraría todos los bares donde sé que no estaré. Y en la orilla de los mares, hasta que el Sol no se pare, miraría el atardecer. Y a eso ya de los treinta, con el mundo recorrido, empezaría a dar la vuelta al sitio donde he nacido. Y entonces tendría mis hijos, mis gastos y mi hipoteca. y les daría cobijo, comida y una rebeca. Buscaría un trabajo fijo y tendría mi biblioteca, un perro en un escondijo y una foto mía con pecas de cuando era un canijo jugando en la ludoteca, y me importaba un pijo lo que la maestra me dijo de la gallina turuleca. Pero eso será en otra vida... en esta ya estoy algo viejo y se ha marchado mi fila. Ya tengo muchas mochilas; pero te doy este consejo por si estás en la Salida.

