El fotomatón de Portillo

Aquel fotomatón que había en Portillo,
se quedó con las sonrisas de la gente,
pasabas por allí de chavalillo
y te hacías aquel selfie tan sencillo,
y sonreías aunque no había nadie enfrente,

podía ser pa una foto de carné,
o subiendo desde el Puerto dando tumbos,
agarrado con quien hoy es tu mujer,
con colegas que hace tiempo que no ves,
o subiendo pa tu casa con los churros,

... nadie decía ¡mira!,
no eran fotos digitales,
si te salen mal, las tiras,
si te salen bien, respiras
y te ríes de cómo sales,

solo había un taburete
pero entraba todo el grupo,
yo he visto entrar hasta siete
y dónde está ese carrete
eso jamás se supo,

cuántos abrazos y besos
se dieron en ese puesto,
y aunque era estrecho el acceso
todos salimos ilesos
cuando el mundo era un proyecto,

hoy quise escribir estos versos
porque no se olvide esto.





El Capitán

Él se creyó siempre fuerte
porque era el Capitán,
y cuando el mar va a romperte
siempre supiste volverte
donde las olas no dan,

pero debajo del barco
siempre anduvo tu sirena,
que cuidaba de tu casco
en oleajes y chubascos,
y evitando los peñascos
te llevaba hasta la arena,

y en el día de su muerte
es ella quien lo sostiene,
con su cuerpo medio inerte,
esperando que despierte,
deseando ver si viene.


Sabio

Hay veces en esta vida
en que ya te suda el jigo,
las tonterías, las paridas,
lo tóxico, sumo y sigo,
los malaje, los fatiga,
ya sabes lo que te digo...

prefiero quien me convida
o le digo: ¿qué te pido?,
el amigo que se cuida,
quien no se mira su ombligo,
y por si algún día te olvidas
yo por eso estoy contigo.