El enterrador arrepentido

Vivir disfrutando de esto,
como si no hubiera un mañana,
acostarse con lo puesto,
y levantarse dispuesto...
que siempre sea fin de semana,

y que el día de tu entierro
no quepan en el camposanto,
que vayan hasta los perros
y que vuelvan del destierro
los que tú quisiste tanto,

que vayas vestido de gala
como en estas ocasiones,
y mientras tú te acicalas,
al tipo que mueve la pala
se le caen dos lagrimones,

y mientras las gotas resbalan
te grite: ¡con dos cojones!


A una clase del Pablo del Saz (por su tiempo)

Una clase de segundo
del actual Bachillerato,
acogió a este moribundo
que andaba en coma profundo
con ganas de echar un buen rato,

catorce chavales sentados
y un poeta diletante,
tengo a mi musa a mi lado,
tengo un profe confiado
y una hora por delante,

la lozanía de la vida
escuchando a la experiencia,
y ya en la misma salida
me habíais ganao la partida
solo con vuestra presencia,

que la alegría no os la quiten,
que la ilusión no os la roben,
mi Gracias va en el remite,
después de que hoy os visite
me voy treinta años más joven.

Fluye y si te raya huye.

En un muro gaditano
y escrito con trazo firme,
pegándole tol solano
hallé un aforismo arcano
que los ojos vino a abrirme,

lo escribiría un gadita
cuando la tarde se iba,
pa soltar lo que te quita,
pa dejar lo que te irrita,
pa disfrutar esta vida,
con una letra exquisita
por si alguien lo leía,

y lo que nunca me dijo
ni Coelo ni Bucay,
un nota chupao y canijo,
lo dejó en un escondrijo
en una pared de Cai,

sin enigmas ni acertijos,
sin revuelo y sin tangai.