Eterna

Cuando yo te conocí 
no sabía que eras eterna,
que te reíste de mí
sabiendo que tú hasta el fin
mantendrías tu pedigrí:
tus labios, tus manos, tus piernas,

que conforme pasa el tiempo
eres cada vez más joven,
mientras yo a tu lado siento
que me voy envejeciendo
y esas cosas siempre joden,

que tu belleza resiste
conforme pasan los años,
yo creo que algún trato hiciste,
y nunca me lo dijiste,
y he vivido en un engaño,

y cuando yo un día sea viejo
tú seguirás como hoy día,
y la verdad no me quejo,
pues yo he vivido perplejo
sabiendo que tú me elegías,

y hasta que yo sea pellejo,
daré gracias cada día.





La mano, a la vejez en soledad

Debe de ser jodido 
hacerse un jodido viejo,
ver lo que uno ha sido,
quedarse medio dormido,
ir perdiendo los reflejos,

debe de ser muy duro
que además te pille a solas,
que no pisen el felpudo,
mirar el techo desnudo
masticando una Juanola,

ojalá que cuando duermas,
si despiertas al girarte,
no notes nunca la merma
de alguna figura fraterna,
y una mano pa agarrarte,

esto es a ciencia cierta
lo que quiero desearte.

54 tacos, reposado no es añejo

Te hablan como a un señor,
te tratan de caballero,
te mira el entrenador,
te dice que a lo mejor
te saca si el marcador
un día fuese siete a cero,

te miras en tus retratos,
te miras en el espejo,
alguien dice ¿truco o trato?
... hoy te caen 54
pero no te sientes viejo,

y te dices de inmediato
que si me matas, empato
y reposado no es añejo.