Cuando yo te conocí no sabía que eras eterna, que te reíste de mí sabiendo que tú hasta el fin mantendrías tu pedigrí: tus labios, tus manos, tus piernas,
que conforme pasa el tiempo eres cada vez más joven, mientras yo a tu lado siento que me voy envejeciendo y esas cosas siempre joden,
que tu belleza resiste conforme pasan los años, yo creo que algún trato hiciste, y nunca me lo dijiste, y he vivido en un engaño,
y cuando yo un día sea viejo tú seguirás como hoy día, y la verdad no me quejo, pues yo he vivido perplejo sabiendo que tú me elegías,
y hasta que yo sea pellejo, daré gracias cada día.