Cuando yo era pequeño,
se celebraba el Tostón,
esa noche no había sueño,
solo fogata y leños,
y buena conversación,
una mochila y al campo,
un Campingaz y castañas,
dos litronas de Cruzcampo,
una linterna tacaña
que alumbra de vez en cuando,
y una tienda de campaña,
la única calabaza
era una tal Ruperta,
pero lo antiguo pasa,
y esta noche por mi casa
van a aporrear mi puerta,
si el timbre no lo revientan,
abriré a unos niñatos,
cubiertos de sangre y vendas,
que de una forma violenta
me espetarán ¿truco o trato?,
mas no es culpa de los niños,
... es la globalización,
que sin razón ni cariño,
hace de todo un aliño,
y que se llevó mi Tostón,
y esta noche es un pestiño,
porque sufro si me jiño
y no me gusta el terror.
Ya se ha marchado el verano,
cerró la puerta de golpe,
cogió su equipaje de mano,
pegó un portazo temprano,
y ha roto hasta el picaporte,
y sonó a interrogación,
como cantaba Sabina,
y se llevó la calor,
y se llevó su fulgor,
y se llevó la calima,
y el otoño se ha colado,
y ha abierto con su llave,
trae una hora de regalo,
un clima algo más suave,
y anochece más temprano,
¡ya tú sabes!
Allá donde se cruza el mar y el monte, donde sale el sol ya por castigo, allá donde se otea el horizonte y te imaginas tú de polizonte, en un barco del puerto deportivo,
allá donde se cruzan mil culturas, que campan a sus anchas por sus calles, las casas tienen manos de pintura, donde el jinete cuelga su montura pues no quiere perderse ni un detalle,
donde uno se baña en la playa hasta bien entrado el mes de octubre, y queda un hueco para tu toalla, y te llevas el diploma y la medalla si un día todo esto lo descubres,
donde una marabunta en el albero, pulula esquivando al contrincante, los mayores con zapato y con sombrero, los zagales escuchando a otro Quevedo, y los guiris con un selfie a cada instante,
donde todo queda eternamente a mano, donde quedas con tu gente en cero coma, donde Dios aquel domingo dio de mano, y dijo aquello de seamos hermanos, que todos los caminos van a Roma,
y hoy que es domingo y creo que llueve, y me dio por pararme un segundo, Pepito Grillo dijo ¿no te atreves? ¡escríbele a Marbella, se lo debes!, estás en el mejor lugar del mundo.