Te quiero, a Ana

Te quiero porque eres sencilla,
y me diste siempre todo,
porque es una maravilla
haber pasao de puntillas 
desde que eras chiquilla,
sin tocar fango ni lodo,
bordeando por la orilla
de la vida codo a codo,

te quiero porque me entiendes
mucho mejor que yo mismo,
porque siendo un chico en ciernes
(hay cosas que no se entienden)
tú me recogiste un viernes
en un acto de altruismo,

y te quiero porque eres el faro
que alumbra sin molestar,
y eso es algo bien raro,

te quiero tanto, y ya paro,
porque no lo sé explicar.



Me gusta, homenaje a Benedetti.

Me gusta quien llama a mi puerta
cuando yo no se lo pido,
y la deja siempre abierta,
y te hace alguna oferta 
de esas que hacía El Padrino,
y trae dos copas dispuestas,
un sacacorchos y un vino,

y a tu ventana se asoma
y te da un rato de lujo,
me gustan esas personas
que la amistad no perdonan,
ese amigo sin tapujos,

Benedetti lo clavaba
de aquel sublime modo:
"quien no me necesite para nada
y me quiera para todo ".


El balazo

Él le decía ¡te quiero!
cada noche, al acostarse,
ella en un acto sincero
le ponía bien el babero
para que no se manchase,

ella le daba un beso
y le decía ¡yo también!,
y se acercaba ex profeso
a aquel chiquillo travieso
que un día cruzaba el andén,
y cuando el BUP era la ESO
ella vio en tercero B,

y ahora, con tanto vivido,
lo acurruca entre sus brazos,
y antes que queden dormidos,
recuerda que lo ha querido
desde aquel primer flechazo,
cuando le dijo a Cupido:
¡el arco es comprometido,
y puedes fallar el tiro,
mejor pégale un balazo!