A Sabina, ¡gracias por la inspiración, Maestro!

Hubiera dado un año de mi vida,
incluso uno de esos que hay bisiestos,
por tomarme un whisky a solas con Sabina,
allí por donde Tirso de Molina,
y te juro que aún hoy día estoy dispuesto,

por entrar en el portal de Relatores,
allí donde esperé y jamás entró,
escribir entre botellas de licores
versos de amistades y de amores,
cantar Princesa a dúo desde el balcón,

decirle que rasgó mis entretelas,
y que hizo mi mundo más honesto,
que no quiero leer en una esquela
que han cerrado ya la vieja escuela,
que se ha perdido el arte del Maestro,

espero seas longevo cual Chavela,
y disfrute de mi Flaco pa los restos.


,





A mi padre, 30 años después

No tuvimos mucha suerte,
casi no nos conocimos,
aún a ratos creo verte,
ya sabes que no es mi fuerte
inventarme lo que digo,

por aquí todo ha cambiado,
me hice padre igual que Usted,
por si no se lo han contado
tengo dos niños soñados
y aún sigue por mi costado
aquella niña, hoy mujer,

cuando reciba el acuse,
la carta estará en portería,
allí donde todo son luces,
(espero papá, me excuses,
que no suba todavía...),

pero tengo de hace años
un vino que he elegido,
y en el último peldaño
brindaremos, no te engaño,
por lo que pudo haber sido,

y te agradezco tamaño
regalo de haber nacido.


Un paseo por Marbella

Empezar en la Alameda,
subir la calle el Peral,
calle Ancha por la acera,
quitándome la visera
sin parar de saludar,

Santo Cristo hacia Lobatas,
y bajar hacia el Castillo,
la memoria que rescata
ese río la Barbacana
cuando éramos chiquillos,

paso por el Cordobés,
Pepe ya no hace espetos,
se retiró por sus pies,
cien mil sardinas después,
yo le mando mis respetos,

voy subiendo hacia la plaza
y saludo a Mari Valle,
que vende mantones y tazas,
y aunque nunca se desplaza,
no pierde ningún detalle,

sigo recto hacia Ciaboga,
a ver si veo al Maestro,
... ese delgado Yoda,
que en mil idiomas dialoga,
y tiene plaza pa los restos,

termino en la zona cero,
y cojo sitio en butaca,
con una birra te espero
donde Dios tiró el sombrero:
y hoy se llama La Polaca.