Un niño me dijo un día: ¡Voy a seguirte un rato! Si no tienes compañía... ¿Te parece?, ¿hacemos trato? Y desde entonces lo tengo pegadito a mi costado, él nunca me pide nada, yo nunca nada le he dado Es bueno que alguien te siga por si pierdo mis despojos, de vez en cuando me mira, me hace un guiño de reojo Me gusta tener al canijo, es para mí una victoria, recordar cuando me dijo que le gustan mis historias
Categoría: POEMA
Lo superfluo

Yo abría siempre las botellas perfilando bien el cuello, de una manera bien bella tratándola cual doncella que atusara su cabello, perfilando con denuedo los pespuntes del relieve, siguiendo fiel a mi credo ponía con cuidado los dedos, ... no me quedaran nueve, y entonces llegó un amigo y lo quitó de una vez, ya no me miro el ombligo, ahora su ejemplo sigo y al plástico, que le den, lo que importa es el vino, ya sea garnacha o mazuelo, el cuello importa un comino, es el genio de Aladino lo que te eriza los pelos, ese cabrón sibilino que en este mundo cochino es un regalo del cielo, lo demás es anodino cual papel de caramelo.
Después

Después de la mesa puesta con comidas y bebidas, después de una linda siesta con la baba suspendida, después de buscar respuestas a esta vida tan jodida, me fui a una casa de apuestas por fichas pa´ la partida, y va el tipo y me contesta que la apuesta está prohibida, que la fortuna es incierta desde la misma Salida, así que me quedo con esta que encontré por ahí perdida: después de todas las fiestas, ¡que tengas próspera vida!.

