El Niño

Un niño me dijo un día:
¡Voy a seguirte un rato!
Si no tienes compañía...
¿Te parece?, ¿hacemos trato?

Y desde entonces lo tengo
pegadito a mi costado,
él nunca me pide nada,
yo nunca nada le he dado

Es bueno que alguien te siga
por si pierdo mis despojos,
de vez en cuando me mira,
me hace un guiño de reojo

Me gusta tener al canijo,
es para mí una victoria,
recordar cuando me dijo
que le gustan mis historias

Lo superfluo

Yo abría siempre las botellas
perfilando bien el cuello,
de una manera bien bella
tratándola cual doncella
que atusara su cabello,

perfilando con denuedo
los pespuntes del relieve,
siguiendo fiel a mi credo
ponía con cuidado los dedos,
... no me quedaran nueve,

y entonces llegó un amigo
y lo quitó de una vez,
ya no me miro el ombligo,
ahora su ejemplo sigo
y al plástico, que le den,

lo que importa es el vino,
ya sea garnacha o mazuelo,
el cuello importa un comino,
es el genio de Aladino
lo que te eriza los pelos,
ese cabrón sibilino
que en este mundo cochino
es un regalo del cielo,

lo demás es anodino
cual papel de caramelo.





Después

Después de la mesa puesta
con comidas y bebidas,
después de una linda siesta
con la baba suspendida,
después de buscar respuestas
a esta vida tan jodida,
me fui a una casa de apuestas
por fichas pa´ la partida,
y va el tipo y me contesta
que la apuesta está prohibida,
que la fortuna es incierta
desde la misma Salida,

así que me quedo con esta
que encontré por ahí perdida:
después de todas las fiestas,
¡que tengas próspera vida!.