El penúltimo árbol

Dijo Martin Luther King
que hoy plantaría un árbol,
aunque hoy mismo sea el fin,
aunque estalle el polvorín,
aunque no haya más peldaños,

aunque vengan tiempos duros
y nos vengan rachas malas,
aunque todo se vea oscuro,
allí, con Martin, seguro,
me encontrarás con mi pala,

y si mañana hay futuro,
habrá un sitio cojonudo
para una cena de gala.

Qué nobleza

Qué porte y qué nobleza
en medio la Plaza Mayor,
siempre alta la cabeza
evitando la pereza
llueva, nieve o haga sol,

¡qué clase y saber estar
aguantando siempre quieto!,
... le deseo, majestad,
que la gente, por piedad,
le dé algo, por respeto,

y no hablo del monarca,
(ese está siempre sentado),
hablo del que se enfrasca
el disfraz de oso a su lado,
que ni mea ni se rasca,
y evita el frío y la parca
sonriendo y asfixiado.







Cuánto vale un amigo

Cuánto vale un amigo
cuando nada te acompaña,
cuando no tienes abrigo,
y has perdido ya el camino
y tu traje de hombre araña,

cuánto vale un abrazo
o una llamada a tiempo,
pa´ luchar contra el zarpazo
que te dejó hecho pedazos
y luchando contra el viento,

un amigo no se pierde,
solo se cuida o se gana,
y cuando la vida muerde
no hace falta te recuerde
que un amigo siempre sana.