Tengo (presentación de libro en Vesania)

Tengo unos buenos amigos,
y una mujer desde niña,
un cordón en el ombligo,
un rato pa´ estar contigo,
y un poquito de morriña,

tengo unos ojos pendientes,
y una birra con espuma,
dos hijos más que decentes
y amo escribir a la gente
lo que permite mi pluma,

tengo familia a mi vera,
dos años más de cincuenta,
una sonrisa sincera,
y si voy en carretera
un coche que ya se calienta,

tengo ganas de llegar
al final de esta partida,
quiero poder disfrutar
lo que quede por remar
en estas aguas crecidas,

tengo tiempo para un verso
o pa´ escuchar a Sabina,
un remite en el anverso
dirigido al Universo
para ver lo que él opina,

tengo una puerta abierta
cada vez que otra se cierra,
y una musa bien despierta
con los ojos siempre alerta
que en darme curro se emperra,

tengo ilusión por la vida,
y guardado pa´ un ratito,
un tinto que no se oxida,
tengo un alma agradecida,
y estos versos que recito,

tengo todo lo aprendido
a medio camino de viejo,
y este rato inmerecido,
gracias por haber venido
siempre llevo más que dejo.













Del Atleti

Hoy fui a ver a mi equipo
ya que estaba por Madrid,
yo siempre fui de esos tipos
que viendo al Atleti flipo,
con mis indios, a morir,

empezamos con zarpazo,
... perdíamos uno a cero,
y vi un niño en el regazo
de uno de esos padrazos
con pinta de caballero,

¡Hijo, no es el resultado
por lo que todos venimos,
es ese sufrir con agrado
al que estamos tan atados,
por lo que un día nos unimos,
da igual si hoy no ganamos,
da igual si hoy no llegamos,
... es disfrutar el camino!

de pronto suena Sabina
por un bafle en un costao,
y saliendo de la esquina
un pase con vaselina
y ya ha empatado Joao,

y al terminar el partido,
el niño se gira al verme,

y va y le dice al oído
a ese padre renacido:
¡no vengas más sin traerme!









La quiero

La quiero porque es sencilla
y ella nunca te defrauda,
yo a su lado soy colilla,
más quemao que las gomillas
que servían de patilla, a
las gafas de Niki Lauda,

la quiero desde hace mucho,
la verdad ya ni me acuerdo,
como la trucha al trucho,
cuando era un niño flacucho,
y un día nos dimos un muerdo,

la quiero porque me aguanta
y a cambio no pide nada,
por su garbo y por su planta
porque le gusta y le encanta
el agua del mar salada,

la quiero porque un buen día,
siendo aún dos niñatos,
en un bloc que yo tenía
me escribió unos garabatos,
que eran aquella poesía
que Benedetti escribió un día,
esa de HAGAMOS UN TRATO.