A la Venus de Marbella (dibujo de Arturo Reque)

En un espigón de mi pueblo
siempre hubo una chavala
con el pelo contra el viento,
surfeando a barlovento ...
y el agua no la tocaba,

la cambiaron de lugar
mas siempre por el Skol,
siempre, siempre junto al mar,
donde ella pueda esquiar
y le dé en la piel el sol,

tiene la piel curtida
y es dos veces bronceada,
la broncea el sol de arriba,
... y venía ya de salida
de bronce desde Granada,

olvidada en una nave
hoy surca libre de nuevo,
después de que (quién lo sabe)
encontrara un día la llave
y dijera: ¡me la llevo!,

y cuentan que hay ciertas noches
que surfea hasta la Alameda,
y así, esquivando los coches,
va y se abraza en un derroche
con su hermana, que la espera,

y es entonces desde el cielo,
cuando baja López Burgos,
les peina a las dos el pelo
y luego, con mucho celo,
las va columpiando por turnos.



NOTA: el escultor Francisco 
López Burgos hizo por encargo 
a finales de los 60´s dos 
esculturas para Marbella: 
la Venus y la Niña del 
Columpio. 
Hoy Arturo Reque 
y yo hicimos a los pies de la 
primera este dibujo y poema.

La sonrisa de un valiente

Subía atravesando Castilla,
el sol estaba en el nueve,
el aire era una cerilla
y bajo una sombrilla
una escena me conmueve,

todos iban resoplando
hartos de tanto calor,
todos despotricando
todos buscando un mando
para poder ir bajando
aquel sol agotador,

y allí, bajo un viejo toldo,
en un puesto de melones,
sentadito entre rescoldos
y haciendo oídos sordos
a tantas lamentaciones,
un chaval bebiendo a sorbos
de un botijo sin tapones,

con una de esas sonrisas
naturales por castigo,
con el torso sin camisa,
... una tajada revisa
y el tío cachondo me avisa:
¡recién sacada del frigo!