Madurez

Hay una edad en la vida
en que ya te suda todo,
que avanzas por la partida
con la espalda dolorida
y más peso en la mochila
que el bueno de Quasimodo.

Una edad a la que miras
todo con perspectiva,
y si quieres, pues te piras,
si no lo quieres, lo tiras,
... y ya no tragas saliva.

... una etapa singular,
a partir de los cincuenta,
en que empiezas a pasar
de la gente que aparenta,
en que el tiempo va pa´atrás
y notas que ya descuenta,
en que quieres disfrutar
siempre con gente contenta,
en que un poquito de sal
y un poquito de pimienta,

y ya sabes que al final,
lo que te vas a llevar
es lo que no está en la cuenta.



Lo que se dice amigos

Hace tiempo que camino
y veo gente junto a mí,
hay veces que veo molinos,
otras yo mismo me animo;
pero siempre hay gente ahí.

Pero hace ya algún tiempo
me dio por pararme un rato,
tenía una piedra bien dentro
y en lugar de andar sufriendo
paré a quitarme el zapato.

Y hasta entonces no advertí,
que la gente prosiguió,
solo andaban junto a mí
porque iban donde yo.

Y al girarme y dar la vuelta
vi unas personas conmigo,
con una sonrisa abierta
y con una amistad cierta,
que siguen si yo prosigo.

No suman siquiera diez;
pero siempre me acompañan,
y comprendí con fluidez
que es una absurda idiotez,
y quien lo crea se engaña,
que cerca de la vejez
no hay quienes se la apañan
para irse con rapidez
si se ha acabado el champaña.









Tan solo…

Tan solo vine a este mundo
para cruzarme con gente,
ser en vivencias fecundo
llegar si hace falta segundo,
ser un tipo algo decente,

Sacar lo mejor de cada,
disfrutar de una sonrisa,
que cada día están más caras,
como si aquí nos sobraran...,
e intentar vivir sin prisa,

Y que un día cuando me vaya
o ya no me saque el equipo,
no me tilden de canalla
tan solo quizás de buen tipo.

Y échenme una toalla,
que yo siempre me constipo.