Uno recala en el mundo
con solo un reloj de arena,
y antes que te dé un chungo
intentas que sea fecundo
el tiempo de la faena.
Aprovechar los ratillos,
rodearte de cariño,
dejar abierto el pestillo,
disfrutar como chiquillo,
no dejar de ser un niño.
Hay gente con mala suerte
que abandona la partida
porque lo llama la muerte,
que de pronto hizo un ERTE
sin que nadie se lo pida.
Y si no era ya jodido,
postergar cuando te entierran,
siempre ha habido mal nacidos,
(da igual el país o el partido)
que provocan una guerra,
... y en joder lo conseguido
se empecinan y se emperran.
Era un poeta pastor
que casi no fue a la escuela,
y en los años del horror
con tan solo treinta y dos
ya era dueño de una esquela.
Hizo la nana más triste
que jamás nadie escribió,
fue la respuesta que diste
a aquel hijo que no viste
pues alguien te encarceló.
Y en medio de tanto congojo,
tu poema más profundo,
escrito con rabia y enojo,
pues pan y cebolla a remojo
comía tu hijo moribundo,
y hastiado en un calabozo,
le escribiste, furibundo:
"Es tu risa en los ojos,
la luz del mundo",
son los versos que yo escojo,
no hay nada más cierto y rotundo.
Sigo, sigo, sigo
intento mirar hacia alante
no parar de caminar
Digo, digo, digo
lo que creo que es importante
y no se me puede olvidar
Vivo, vivo, vivo
intento apreciar el instante
que sé que no volverá
Escribo, escribo, escribo
cojo bisturí y un guante
buscando el verso a encajar