A Andrés y Mariajo (los amigos que yo escojo)

Andrés y Mariajo...
los amigos que yo escojo
para mandar al carajo
mis mochilas, mis despojos,
y perdernos por atajos
viajando en un Dacia rojo.

... Cafelito mañanero
a recaudo de un buen toldo,
en un ambiente sincero
al que enseguida me amoldo,
y de noche un cocinero
con carne sobre rescoldos.

Cruzar para Portugal;
pero a la parte profunda,
la radio que suena mal,
la calma que nos inunda,
tomarte una Sagres glacial,
charlar con la gente oriunda.

La parrilla en un rincón,
un niño con una pelota,
tres bicis con poca presión,
un jacuzzi con capota,
dos niñas que ya no lo son
y dos parejas de sotas.

Una abuela en una silla
vigilando una cochera,
una hermana pachuchilla
que ahora no viene a la acera.
¡Compra churros y lazillos,
... y agua pa´ la nevera!

Y después de estos ratillos,
salga el sol por Antequera.

A la villa de Moraleja

Moraleja, Villa plana
donde acudo cada estío;
me vale con una semana
lejos de las tanganas,
del bullicio y del gentío,
como un Rodrigo Triana
en busca de un fresco río.

Metida en la Sierra de Gata
... y al lado de Portugal,
siempre fue mi fé de erratas,
mi epílogo, mi postdata,
el asueto que rescata
con toalla y con bañata,
con tres tapas y dos latas,
con gente sana y jovial.
Donde mi mente aquilata,
como los posos de nata 
lo importante y lo esencial.

Hago al irme una fogata
y rezo porque haya fumata
y pueda otra vez regresar.

Y por la Vía de la Plata
torcer por Cañaveral.

Eva con Adán

Me cuentan que estás sola,
que envejeces,
que miras al pasado no sin pena,

Que las salvajes olas
ya no mecen
aquellos pies que andaban por la arena.



Me cuentan que está solo
y echa Ud en falta
cuando decía "¡tres con las que llevas!

Los días del Bar Manolo,
birra y cartas,
los hijos, los amigos, los colegas



Mejor echar en falta
lo que hiciste
y no lo que dejaste
en el tintero

Que un joven al mirarte 
aún diga: ¿viste?
Y con Ud que aún se quiten
el sombrero