Las fichas de los coches de choque (una idea sobre el Carpe Diem de mi amigo Nico)

Yo tenía de crío un amigo
de esos que tienen su "toque",
era un tío, sumo y sigo,
del que yo he sido testigo
amaba los coches de choque.

Llegaba a mi pueblo la feria
y allí acudía cada noche,
para él era cosa muy seria,
no se andaba con miserias,
le encantaban estos coches.

Las fichas que le sobraban
las guardaba pal siguiente,
y así los años pasaban 
mientras él aseguraba
tener fichas suficientes,
y en la cola no esperaba,
... él era el primer cliente.

Pero un día hubo un año
en que no hubo atracción,
mi amigo con gesto huraño
sufrió un gran desengaño
y sus monedas tiró.
(Hubo un cambio de escaños
y la feria nunca volvió).

Y mi amigo en su desdicha
me dijo: ¡usa tus fichas
en cuanto haya ocasión!
pues llega un día que la espichas;
la muerte es una redicha
que cuando quiere se encapricha
y baja si quiere el telón.

A mi escudera…

Yo soy Quijote,
ella es Sancho,
y me sigue
siempre al trote,

Y disfruta 
como un chancho,
si yo, haciendo 
el carajote,
me caigo,
me ensucio
y me mancho,

Y a mi me 
importa un cipote,
yo luego
lo lavo y lo plancho
para que nadie
lo note,

Y así viajamos
tan panchos,
y si sale un 
galeote,
pues compartimos
el rancho.

A los y a las Poetas

Al final, cuando das con todo al traste,
y llegan los momentos verdaderos,
cuando todo lo superfluo ya es un lastre,
y no hay ya solución ni con dinero,
cuando toca vivir en el desastre,
y se cansa mi burrito sabanero,

Cuando solo lo importante ya subyace
y nadie ya se acuerda del confeti,
tú relees "Cuando la tormenta pase",
que es magia de don Mario Benedetti,

Y al final, cuando te sientes vulnerable,
te pliegas en tu capa más secreta,
y todos, por más que algunos ladren,
buscamos lo que dicen los poetas.