Si me echas de menos o más…

      Si me echas de menos o más
      espérame allí en la esquina
      del que era nuestro bar
      dónde te encontré aquél día
      en que paré al verte entrar
      oculta en tu gabardina.

      Y allí junto al cenicero,
      dejamos los viejos dardos,
      y con un guiño sincero
      salimos del agujero
      cuando a ojo de buen cubero
      deberían rondar las cuatro.
      
      Y dejamos aquél cobijo
      mientras tú me hacías volutas.
      Y el segurata me dijo:
      ¡Has triunfado, hijo de puta!

Antes del móvil

Jugando de crío en la calle
no me ponían mensajes,
mi madre decía en el balcón:
¡Súbete antes de que baje!

Mi padre cogía quince días
en agosto como todos,
y organizaba la mesa
de su despacho a su modo.

Se iba entonces del trabajo,
dejaba allí sus asuntos.
Y cogíamos el seiscientos
para viajar todos juntos.

Y al volver después estaban
sus papeles esperando.
Y no le pasaba nada
por parar de vez en cuando. 

Y retomaba el trabajo
y llamaba a sus clientes
¿Qué tal esas vacaciones?
le preguntaba la gente.

Y no se enfadaba nadie,
y todo el mundo entendía
que no había asunto que no
pudiera esperar quince días.

No había móvil ni correo,
ni gigabytes ni tarjetas,
ni redes sociales de esas
que te vuelven majareta.

Un buen amigo se hacía
con el tiempo y con el roce
y no recibiendo un mensaje
de alguien que no te conoce.

Hay quien cree que tiene amigos
y los cuenta por centenas
y yo les deseo que no tengan
nunca ningún problema.

Yo prefiero los que tengo,
que se cuentan con la mano,
que si viniera algún bache
no tengo ni que llamarlos.

Y ya se ha perdido pa´ siempre
la cara que le ponían 
a mi padre sus amigos 
cuando en septiembre volvía.

Y retomaba con ellos
su partidita de cartas,
y nadie miraba a un móvil,
ni hacía maldita la falta.

Tempus fugit

Cuentan que un hombre sabio 
una vez se preguntó
dónde van los agujeros 
del queso que se comió

Que allí había agujeros 
antes de dar el bocado
y que él se comió el queso;
pero nunca lo horadado

De igual forma me pregunto 
dónde fue el tiempo pasado,
ese que sin darme cuenta
y sin querer me he ventilado

Y es que lo más preciado 
en este mundo fugaz,
si no hablamos de salud
es el tiempo que se va

Es además el más justo 
pues a todos igual trata,
da igual que tú seas Rey,
o que vistas con corbata

Ninguno del mismo saldo
Ni igual salud disponemos,
y en amigos y familia
pues unos más y otros menos

Pero el tiempo es para todos 
siempre el mismo por igual,
que lo aproveches o no
depende de cada cual

Aprovecha pues tu tiempo,
sé inteligente al usarlo,
y que al terminar el día 
aún te quede mucho saldo