El báculo (de un parado a los cincuenta) III: El Domador (La Serenidad)

El tigre que ruge dentro,
el público desde fuera,
chillidos, risas, lamentos,
el circo es un esperpento
dentro de una chistera,

El domador se introduce
en la jaula con sigilo,
se pone su traje de luces,
se encara al tigre de bruces
como una tragedia de esquilo,

Y tirando de recursos
va moviendo al animal,
sabiendo que solo un iluso
creería que no es un recluso
hasta que llegue el final,

Sabiendo que solo sereno
podrá mantenerse a flote,
que una cosa es ser torero
y que otra es ser carajote,
y si a veces tienes miedo,
que el tigre no te lo note.

El báculo (de un parado a los cincuenta) II: El Trapecista (La Confianza)

Ya se ha quitado la bata 
y se ha subido al trapecio,
y aunque la edad lo delata,
es solo una fe de erratas,
un fallo al marcar el precio,

Consciente que si la espicha,
ya sabe lo que le espera:
Otro que halló la desdicha,
otro cuerpo hecho salchicha,
otro fiambre en la acera,

Pero él confía en sus fuerzas,
el valor nunca le falta,
espera que nada se tuerza,
que le abran una puerta,
suelta el trapecio... ¡Y salta!

El báculo (de un parado a los cincuenta) I : El Payaso (La Ilusión)

Hoy me acuerdo del payaso
sentado en su camerino,
maquillándose a retazos
los vaivenes del destino,
ocultando los zarpazos
con colores siempre vivos

Sonriendo ante el espejo,
preparando la función,
escondiendo los pellejos
y frunciendo el entrecejo
sin mancharse el camisón

Dicen que tienes un don
y haces reir a la gente,
ponte el traje bermellón,
la peluca y, de un tirón,
ponte al público de frente,
y cuando se baje el telón
te arrancas el corazón
cuando aún esté caliente,
y cárgalo en un rincón
que no le falte corriente

La gente te cree un bufón
y ese es su craso error:
¡Tú eres un superviviente!
...Que no pierdas la ilusión
Y tengas un poco de suerte