Escollos (a l@s que están)

Lo último que queda es la palabra,
pues es lo que más fuerte te traspasa,
lo que hace que la herida no se abra
y lo que siempre te perfora la carcasa.

Por eso cuando tú a alguien recuerdas,
sus fotos van y vienen en cascada,
pero siempre se agarran a tu izquierda,
para que tu corazón nunca las pierda
sus frases y palabras, ¡qué putada!

Por eso yo, pensando en mis colegas,
aquell@s que se salvan de la quema,
siempre llevo a mano en la talega
dos versos, cuatro ripios y un poema.


Por eso si el Quijote cae al hoyo
se rodea de sus amigos verdaderos,
se junta con el cura y el barbero
y el bueno de su amigo Sancho Panza,

y ahora yo, disperso en el embrollo,
valoro a quien me da un punto de apoyo,
valoro a quien me dice: ¡Hay escollos;
pero tú no pierdas nunca la esperanza!

Mi Amiga

Yo tuve una amiga muy rara
que nunca estuvo a mi vera,
me volvía a ratos majara
y salía por peteneras.

Pasaba de mí tres pueblos,
y cuando ya me olvidaba,
haciéndome otro requiebro
me venía otra vez de cara.

Entendí que era más lista,
más libre y más asueta
a nunca pasar revista
e ir por la vida discreta.

Y en los tiempos del despojo,
cuando yo perdí mis fueros
postrado en una camilla,

guiñándome entonces un ojo
la vi cambiándome el suero
y darme un beso en la mejilla.

La Corbata Negra (ojalá no tenga que usarla)

Compré una corbata negra
sabiendo que no la quería,
y en esta vida tan perra
la uso si el alma me legra
la muerte de quien quería.

La uso en señal de duelo,
de cariño y de respeto,
si hoy San Pedro en el cielo
se vio en un tremendo aprieto,
y sintió pena y canguelo
mientras mudaba el careto
por quien con tanto desvelo,
cuando yo caía al suelo,
me cuidó como un Gepetto.

Qué trabajo más ingrato
recibir a quien no esperas,
tocar la campana a rebato
por alguien bueno de veras,
con aquel cariño innato
y esa bondad tan sincera.

Qué dicho aquel más sensato:
¡TE HARÁ LLORAR QUIEN TE QUIERA!