Algunos nos estresamos
porque no hay aparcamiento,
porque ya se fue el verano,
porque el tráfico va lento,
y nos crecen los enanos
de Semana Santa a Adviento.
Otros solo se asoman
y miran por la ventana:
Si hace sol, a la tumbona,
si hace frío, Paduana.
Son los que se apasionan
y van partiendo la pana,
son los que la vida toman
con ese exceso de ganas.
Y en esta vida tan puta,
tan cruel y tan canalla,
hay quién con todo disfruta,
se traga la hiel y se calla,
los problemas los esputa
a fuer de ir echándole agallas,
y de forma resoluta
quedamos como volutas
que no valen ya ni quincalla,
y a la mínima disputa
clamamos como morralla.
Aquél que nada refuta,
siempre tira la toalla.
Ahora hace ya unos cuantos años
que se fue el bueno de Pablo
y hoy sus palabras aún muerden:
nos caló como un rebaño
y nos dijo ¡Qué diablos,
si tú no sonríes, pierdes!
sus frases son como retablos,
sus palabras son venablos,
que nos dicen ¡SIEMPRE FUERTE!