A Santi, de Casa Santi vinos

Se esconde tras unas lentes
y una barbita rala,
me parece buena gente,
de los que cuida al cliente
y no malgasta las balas,

calla mucho y habla poco,
de casta le viene al galgo,
y en este mundo de locos
no es mala cosa, tampoco,
como dijo el viejo hidalgo,

si le pinchan con la aguja,
la sangre huele a taninos,
los glóbulos son burbujas,
las plaquetas son de aguja,
... los linfocitos de vino,

no es de subastas ni pujas
es un tipo que dibuja
cómo quiere su camino.


Boda de Pilar y Dani, rescatados en la tempestad.

Dani hace algunas reformas
con la empresa familiar,
se amoldaron a una horma
sin poner trabas ni normas,
... ella se llama Pilar,

él escala en Paco Cantos
con magnesio y pies de gato,
ella destapa su encanto
con infantes poco santos
entre cubiertos y platos,
mientras espera entretanto
de maestra algún contrato,

y entrambos, en el medio,
una niña de novela,
que sacó a ambos del tedio,
que fue quien firmó el convenio
y que se llama Candela,

y ese rollo no es verdad,
lo de las segundas partes,
es bonito naufragar
y luego, en la tempestad,
que vengan a rescatarte,

volver a entre dos remar,
y cuando arrecia la mar,
abrazar y acurrucarte.









A Paco Martín, «en el Cenit» de su carrera.

Un tipo hecho así mismo
que nació en Huerta los Guerra,
un tipo con altruismo
que en hacerlo bien se emperra,

que se tiró media vida
dando vida a la Picasso,
y un día buscó la salida
a la tierra prometida
y dio adelante un paso,

y donde nunca hubo nada
montó un local de moda,
una terraza soleada,
dieciocho camaradas,
y los versos de un rapsoda,

y hay gente que renace
como lo hizo el Ave Fénix,
y si un día te place,
vente a ver lo que hace
donde las calles de El Cenit,

un sitio más que decente
para esta vida tan loca,
donde tienes pasta "al dente",
camareros competentes
y que hoy se llama In Bocca.