Al Yuyu´s bar (dibujo de Arturo Reque)

En una plaza cuadrada
bajando la del Delfín,
hay una barra animada,
hay música variada,
y una Estrella bien tirada
que baja de un serpentín,

un tabernero gruñón,
un "indio" de pelo tiznao,
y al fondo, en un rincón,
te ha petao un tortillón
y un tartar de salchichón
mientras suena Manu Chao,

nunca quiere que entres,
y no quiere que te vayas,
y cada vez va más gente,
hasta este garito decente
que va del centro a la playa,

y después de malas rachas,
me alegro mucho por él,
un tipo que nunca se agacha
como ese Atleti sin tacha,
Yagües Chinchilla, Daniel.



A la Peluquería Cantos

Calle Málaga hasta el fondo,
antes de Calle Peñuelas,
donde un Gabo cachondo
debió situar Macondo
cuando escribió su novela,

un Barrio de pescadores,
un Corralón de canguelo,
y varias generaciones
que encima de dos sillones
cortaron a tantos el pelo,

pasé mil doscientas veces
y siempre la misma fachada,
un negocio sin dobleces
que supo ganar con creces
su clientela asentada,

... cuántos tijeretazos
habrán pegado los Cantos,
pa que Arturo de un brochazo
haya plasmado en seis trazos
la fachada con su encanto.






Al Bar Paquito el Limpio, el último reducto.

Es el último reducto,
como el de Asterix el galo,
tiene el mejor producto
pa disfrute y usufructo
del que se diera un regalo,

un sitio privilegiao,
girando de Leganitos,
en tol medio del tinglao
petan el bacalao,
tres quintos ya me tomao,
y ahora toca un ligaillo,

y en estos tiempos de fastos,
y tanto garito de moda,
queda un sitio pulcro y casto
que no va de pijo gastro,
y que regenta otro Yoda,

donde el pescao sale blanco,
y donde en la barra te acodas.