
Nadie es profeta en su tierra y por eso hay que irse fuera, sigues firme y te emperras, aciertas y también yerras, te llamas Antonio Banderas, cruzas de nuevo el charco, y vuelves como el salmón, pones Málaga en un marco, tensas tranquilo el arco ... y directo al corazón, coges un barrio entero y descorres el cerrojo, y cerca de el Cenachero hiciste un teatro de cero y lo creaste a tu antojo, y hoy se quita el sombrero todo el público del Soho, y Málaga está en el tablero por tu energía y por tu arrojo, entre varios restaurantes, uno pegado a las olas, una Pérgola elegante, un después después del antes del paseo de la Farola, y dicen que hasta Picasso, que era el tío más malaguita, ha parado de hacer trazos, le ha dado a San Pedro un codazo y ha dicho ¡vaya gustazo lo que rodea a la Manquita!, tengo que darle un abrazo a este tipo tan perita.


