A Sergio Toscano Pérez, el «Hispano» del voley.

Un día aguantó mi chapa
cuando leí versos en su clase,
casi vuela cuando saca
y también cuando remata,
yo no sé cómo lo hace,

era amigo de mi hijo,
espero lo siga siendo,
y yo que en la gente me fijo,
de vez en cuando elijo
a quien quiero ir escribiendo,

y este chaval canijo,
con el flequillo cayendo,
a mi Instagram dio cobijo,
y lo estoy agradeciendo.


A Ana «nosequé» Vallejo

Oculta tras unas gafas
con una forma elegante,
sin doblez y sin carcasa,
mirando la vida que pasa
y con el tiempo por delante,

... cara de tipa lista,
modales de buena gente,
pasando a la vida revista
desde una óptica realista
mezclada de adolescente,
como una funambulista
que camina entre dos puentes,

eso es a simple vista
lo que pude ver sin lentes,
y es que siempre se me enquista
y no hago un poema decente.

A Carlos Jorge Castillo Leal, el Profe.

Lo conocí en calle Arjona,
cuando yo empecé a ascender,
me hicieron jefe de zona
y al poco lo hicieron a él,
la verdad es que me ilusiona
que ni una sola persona
pueda de mí aprender,

así que un día se volvió
y se llevó sus maletas,
no sé si algo aprendió,
pero sé que este señor
por lo menos me respeta,

siempre fue un tipo listo
que hizo las cosas sencillas,
no como otros que he visto
que dejaron hecho un cristo
mis Páginas Amarillas,
cogieron la caja de mixtos
y encendieron las cerillas,

dicen que en la pandemia
vio las diapositivas,
esas que un día te enseñan
que de pronto te despeñas
y se te ha acabao la vida,

pero el tipo se salvó
y hoy hay un Carlos nuevo,
y como hoy me llamó
voy a ver al profesor,
a ver si esta vez apruebo.